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OpiniónPolítica

Es chileno! vociferó el mequetrefe

En los momentos más críticos para muchos paiteños, en esta pandemia, conseguir oxígeno fue una verdadera odisea. La gente pagaba y hacía lo que fuere por la recarga de una botella. Vacía o llena valía hasta veinte veces más de su valor habitual. Muchos paiteños fallecieron por falta de este producto que se volvió indispensable para seguir respirando.

Carlos MilanovichMuchos fuimos testigos de cómo las personas lloraban para obtenerlo. Viajaban a Piura, a Sullana y hasta Chiclayo, pedían a Lima y más. Hacían préstamos, pedían limosna o qué sé yo que hayan hecho para obtenerlo e intentar salvar a sus familiares. Porque era caro y no había, y si había estaba lejos, muy lejos de nuestro puerto.

Hoy por la mañana se ha inaugurado una planta de oxígeno en Paita, de propiedad de la empresa de hidrobiológicos DEXIM, gerenciada por el ciudadano chileno Carlos Milanovich (a quien a pesar de estar más de cuarenta años en este puerto -según él- recién lo he visto por fotografía).

La noticia, que debió ser de alegría y de esperanza por si regresa el virus, para algunos porteños incluido uno de los comunicadores sociales del puerto, se convirtió en un tema para el rechazo y se armó una polémica sin mayor argumento que el precio de cuánto podría costar el m3.
“La gente está acostumbrada a que todo le salga gratis”, dicen. Lamentablemente, es cierto, es nuestra mentalidad, es nuestra realidad en el puerto, que todo les caiga facilito. ¿Será por eso que siempre el alcalde es el candidato que más promete y regala?

Pero este “proyectito” no es nada gratis. Ha costado alrededor de 400 mil dólares -dicen- y servirá para abastecer cien balones diarios, suficiente como para que nuestros hospitales no estén pidiendo auxilio en otras ciudades y para que muchos de nosotros podamos tener cerca si acaso lo necesitamos en casa.

Mientras el país se prepara para un posible rebrote del virus, y con noticias nada alentadoras de nuestra región y sus centros de salud, los paiteños, gracias a un empresario chileno tenemos una esperanza de poder conseguir el oxígeno sin tener que salir de nuestro territorio.

Esta mañana esa debió ser la consigna, la de tener una esperanza para cuando regrese el virus y nos vuelva a golpear, nos vuelva a hacer rezar y nos vuelva a convertir en verdaderos humanos. Porque eso nunca falla: volvernos suavecitos y buena gente solo en momentos de desgracia.

Paiteños, yo los invito a celebrar la inauguración de esta planta de oxígeno medicinal y a rezar para que -ojalá- nunca nos haga falta.

 

Nota de redacción: ¡Es chileno! vociferó el mequetrefe, sin duda alguna la capacidad de elevar la mezquindad a niveles vomitivos del “comunicador” de marras, que en razón de su ya escasa,  rala o inexistente escala de valores. Que no nos llame a sorpresa, un personaje que vive como sanguijuela, como garrapata del favor de la autoridad de turno, incapaz de señalar un yerro, pero si de lucrar de su relación amical, servido con dineros públicos, ilícita manera de creerse voz pública pero con categoría de albañal. ¿Querrá propina?
De esos personajes mediocres y mezquinos nos libre la providencia que de las luchas diarias contra el maligno me defiendo yo.

Autor

  • Nació en Paita, 1971. Ha publicado las novelas "Entre el cielo y el mar" y "El Príncipe del Rectángulo". Actualmente dirige la revista Barlovento y busca tiempo y espacio para terminar su tercera producción literaria.