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Historia

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El Puelche

Puelche

Paita, Perú, mediados de 1970, la noticia de la nave Puelche bajo bandera panameña  y que se encuentra perdida y a la deriva en alguna parte del vasto litoral peruano es noticia en el país y Paita no es ajena a la zozobra que provoca el incierto destino de la embarcación y la suerte desconocida hasta entonces de su tripulación.

puelche

1.
Relativo a un pueblo indígena que habitó en la región central de Argentina, desde el sur de la provincia de Mendoza hasta el sur de la de Santa Fe.
2.
adjetivo · nombre común
[persona] Que pertenecía a este pueblo.

El Viento Raco, o también llamado Puelche, es un viento catabàtico, es decir se origina en un enfriamiento de aire en el punto más alto de los valles andinos. … La geografía de la zona central impide que este viento alcance demasiada velocidad o peligro como ocurre en otros casos en el mundo.

Puelche (del mapudungun: pwelche, que significa “gente del este”) es uno de los pueblos indígenas que habitaba los valles cordilleranos de Chile y al este de la cordillera de los Andes en el Puelmapu (actual territorio argentino).

Todas estas referencias para clarificar el nombre de la nave que si bien era de propiedad de un armador chileno navegaba bajo la bandera de conveniencia panameña, el origen del nombre de la misma puede encontrarse al inicio de este artículo.

A continuación reproducimos el reportaje que hizo entonces el diario el Comercio sobre la odisea que se vivía en altamar.

 

En esta imagen la tripulante del M/V Puelche de nombre Mariluz Gonzales y el oficial paiteño de la Guardia Civil Alfredo Ugarte
En esta imagen la tripulante del M/V Puelche de nombre Mariluz Gonzales y el oficial paiteño de la Guardia Civil Alfredo Ugarte

“Sin agua ni víveres y por añadidura al garete; es decir, sin rumbo, se encuentran desde el 7 de agosto, 18 tripulantes entre ellos una mujer embarazada, que viajaban desde Panamá hasta Talcahuano (Chile) y que se calcula están a 280 millas de la costa en dirección noroeste del Callao, probablemente frente a Salaverry (La Libertad)”, con estas líneas comenzaría la cobertura periodística de El Comercio de uno de los rescates en alta mar más sonados de los años 70.

La noticia se conoció el 12 de agosto de 1970 cuando una bolichera peruana encontró, frente a las costas de Pacasmayo, un bote salvavidas con cuatro tripulantes a bordo, quienes manifestaron pertenecer al buque mercante ‘Puelche’, de bandera panameña, que estaba a la deriva desde el 29 de julio.

Ramón Cornejo, Juan Llanca, José Darío Maselli y Marco Antonio Fernández, de entre 26 a 32 años, refirieron a las autoridades de la capitanía del puerto de Pacasmayo, que ellos se ofrecieron para buscar ayuda en uno de los botes salvavidas. Sin embargo, el viento y la corriente hicieron que perdieran el rumbo.

“La tripulación se encuentra hambrienta, sin agua y sin medios de comunicación. Hemos estado a la deriva por más de 130 horas en el mar, en un pequeño bote, muriéndonos de frío y en peligro, hasta que fuimos recogidos por una bolichera peruana frente a Eten, pero nos llevaron hasta Pacasmayo”, declararon a los periodistas que llegaron hasta esta localidad norteña. Además creían que cuando dejaron la nave, esta se ubicaba casi frente a Huacho.

Los motores del ‘Puelche’ habían fallado ocasionando la paralización de su grupo electrógeno por lo que no podían comunicar su situación a tierra. Pero mediante un aparato receptor que funcionaba a pilas podían escuchar las radios limeñas Unión, Del Pacífico y Mar.

Aprovechando esta información, las autoridades pidieron a la tripulación perdida que coloquen sábanas blancas en cubierta para que puedan ser avistados por los aviones de rescate de las bases de la FAP en Chiclayo y Piura. El mercante ‘Puelche’ no salió en perfectas condiciones de Valparaíso (Chile) cuando partió hacia Panamá y frente a Coquimbo quedó por primera vez al garete. Solucionado el problema continuaron rumbo hacia Perú demorándose 18 días en vez de una semana, que era el tiempo normal de viaje. Estas declaraciones las hizo Reinaldo Ortega Rojas, miembro de la tripulación que fue desembarcado en Paita por medidas disciplinas.

Además aseguró que la tripulación pasó dificultades por falta de alimento y dinero. Al desembarcar en el Callao tuvieron que vender sus pertenencias para comprar comida. A pesar de las dificultades llegaron a su destino. Periodistas de El Comercio ubicaron en Lima al dueño del ‘Puelche’ Pablo Klimper quien declaró que su hijo Pablo Klimper Isla, de 21 años, estaba a bordo.

El empresario confiaba en la experiencia de la tripulación para sobrevivir y en los 47,000 litros de agua, cantidad suficiente para 47 de días de viaje además de la madera que podían usar para calentarse durante meses. El viaje de regreso a Talcahuano (Chile) comenzó el 14 de julio. El viejo barco llevaba 30 toneladas de carga cuyo contenido hasta ese momento se desconocía. Aviones “canberra” de la FAP peinaron la costa entre el Callao y Piura a 280 millas mar afuera. La Marina tenía listo su remolcador Guardián Ríos en la Base Naval del Callao para zarpar ni bien se encontrara la nave. Pero las horas y los días pasaban y no había rastro del ‘Puelche’.

Con radares de largo alcance los buques de la Armada Peruana buscaban en alta mar la embarcación que ya llevaba 23 días desaparecida. No habían novedades en los últimos despachos enviados por los destructores BAP Castilla y BAP Aguirre. La Fuerza Aérea Ecuatoriana se sumó a la búsqueda sobrevolando las islas Galápagos, considerado uno de los puntos donde podía estar la nave. Mientras tanto a bordo del ‘Puelche’, la tripulación del ‘Puelche’ comenzaba a desesperarse. Ya no se escuchaba el sonido de los aviones ni se veía a lo lejos los buques. Una de las grandes preocupaciones era que se adelantara el parto de la joven embarazada Mariluz Gonzales. Por ello el capitán Fernando Guzmán Loezar y seis tripulantes más decidieron buscar ayuda.

El riesgo era grande, pues el bote salvavidas estaba en mal estado. El 22 de agosto se despidieron de sus amigos. Pasaban las horas y no avistaban tierra. Tampoco lograron pescar y solo se alimentaban con arroz que había llevado el cocinero Rodolfo Ávila Sánchez. Pero su suerte cambiaría al amanecer del 27 de agosto cuando el contramaestre de la nave Víctor Vera Espinoza divisó los mástiles del ‘Victoria Ocho’, embarcación ballenera de bandera japonesa. “Grité con todas mis fuerzas para despertar a todos que como impulsados con un resorte se incorporaron”, declaró Vera cuando fue recibido por periodistas y pobladores en el puerto de Paita, a donde fueron trasladados para recibir atención médica. En cuestión de horas dos buques de la Marina de Guerra ubicaron al carguero panameño. Con gran dificultad, debido al peso y la fuerza del mar, comenzaron la ardua labor de remolcarlo.

Para el 31 de agosto el BAP Aguirre, que tomó la posta del rescate, fue avistado en el puerto de Paita remolcando al viejo carguero. Las imágenes tomadas por nuestro reportero gráfico José Martínez muestran el preciso instante en que los seis tripulantes, entre ellos Mariluz Gonzales con siete meses de embarazo, pisaban tierra firme. Entre abrazos y lágrimas fueron recibidos por sus compañeros.

El ‘Puelche’ transportaba 2,250 cajones con whisky; así como, 50 cajas de cigarros, camisas, juguetes, televisores y artefactos eléctricos. Aunque ninguno de los 18 tripulantes se enfermó durante su periplo en alta mar, el rescate por grupos fue los mantuvo en zozobra porque no tenían forma de escuchar las noticias por falta de electricidad. Después de 32 días perdidos en alta mar, la tripulación tenía muchas historias que contar como la improvisada votación para presidente de Chile. Con el permiso del capitán, también chileno, tres tripulantes instalaron una mesa de sufragio para votar por sus candidatos. Concluido el acto electoral, los tres ciudadanos chilenos entonaron el himno de su país y echaron botellas al mar con sus votos. Sus compañeros de otras nacionalidades siguieron con respeto el proceso.

El ingeniero ecuatoriano José Gallegos Váscones informó que el motor se apagó debido a que una tubería de abastecimiento de petróleo se rompió. “Cuando intentamos poner en funcionamiento el motor después de reparar la avería, las dos baterías del barco no respondieron”, dijo Gallegos. Agregó que el tripulante encargado de recargar las baterías se confió demasiado y no verificó su estado. La tripulación manifestó su deseo de continuar su viaje hacia el sur cuando los daños hayan sido reparados. ”

 

Comentario de nuestro amigo Manuel Herrera Rambla

El famoso “PUELCHE”….Chileno por cierto.
Bueno recuerdo que estuvo en PAITA y luego zarpó y naufragó por varios días ( no se exactamente cuántos),pero era el comentario en Paita.
Recuerdo que tenía tripulación de varios países, entre ellos un ecuatoriano y una “camarera” chilena que se hicieron pareja.
Bueno pasado el tiempo los ubican y traen de regreso a PAITA,y verán se comentaban una serie de aventuras que tuvieron para sobrevivir, estaban en medio del océano como se dice “a garete” , sin rumbo.
Cuando llegaron a PAITA recuerdo la algarabía de la gente, todos se agolparon hacia la playa (Toril),por el malecón hacia ENAPU….el sonar de la ambulancias, movimiento de los de Capitanía, ” llegaron los náufragos” vociferaba la gente y todos querían verlos, como digo toda una novedad.
Lo cierto y que rescató es que la “chilena ” como se le llegó a conocer estaba en cinta y dio a luz me parece a un chico que le pusieron FRANCISCO por San Francisco patrón de PAITA, estuvo un tiempo viviendo en PAITA ( me parece por La Figura) y luego es que tiene otra hija mujer y llamaron Mercedes por la Virgen, en agradecimiento a qué fueron rescatados.,(por cierto la chilena era simpática de pelo corto)luego hay un tiempo que se va, pero más adelante regresa y radicó en PAITA por mucho tiempo, ya todo mundo la conocía.
No recuerdo mucho el año exactamente.
Los dueños de esa embarcación no creo equivocarme era un Sr.KIMPER ó KLIMPER ( algo así),recuerdo que este Sr. llegó a PAITA cuando los encontraron y se hospedaba en el Hotel Miramar y si mal no recuerdo ya era administrado por Sr Carlos Zapata..(el  hotel)
Bueno ya después de un tiempo se va el PUELCHE ,pero igual pasado un tiempo vuelve a regresar el famoso PUELCHE, ya está vez zarpó de PAITA y lo último que se supo fue que encalló no sé el lugar exacto, pero ahí terminó el PUELCHE.

Artículo original: El Puelche- El Comercio

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Traje de Blanco

Fantasmas en la máquina

El asistente subió pesadamente la escalera metálica, usaba sus auriculares protectores, llegó a la sala de compresores dejando atrás el intenso ruido y el sofocante calor de la sala de máquinas, a sus 57 años José estaba algo subido de peso, usaba pantalones jeans holgados y zapatos de seguridad sin un color preciso por los efectos de la grasa, el diésel y otros corrosivos propios de su trabajo, en el bolsillo trasero siempre una pieza de trapo que le servía tanto para enjugarse el sudor y limpiarse de manera rutinaria las manos, consigo también unas herramientas que desparramaba desordenadamente en la mesa del taller, salía del umbral, a la entrada de la máquina, justo encima de esta casi cual tubos de un órgano musical de alguna iglesia se elevaban las muflas cubiertas de asbesto que protegían las toberas por donde escapan todos los gases y humo de la máquina principal, todo el armatoste que formaba la chimenea de esa embarcación.

 

Era el ingreso y la salida, el ingreso al bullicio, a los pasillos y maquinaria, a los compresores, y auxiliares, al penetrante olor a combustible, al sudor constante, al aislamiento, como parte de sus tareas en el día, debía revisar el nivel de agua, la presión de aceite tanto de la máquina principal como de los motores auxiliares, revisar que los compresores estuvieran en orden, su rutina era la misma de cada día, realizaba ese trabajo repetitivo, monótono una y otra vez, cada día de mar, al terminar la jornada debía limpiar con esmero la centrifugadora de combustible, era un trabajo cansino, era imprescindible hacerlo, darle mantenimiento a ese artefacto que segregaba la suciedad, que evitaba que el barro acumulado del petróleo  pasara a ensuciar el sistema de la maquina principal.

 

José se sentaba en un pequeño banquito, al lado tenía un balde lleno de diésel, donde iba sumergiendo cada una de los platos cóncavos y metálicos de la centrifuga, les pasaba el trapo rebosante del liquido para sacarle el exceso de impurezas, las enjuagaba y los iba colocando en perfecto orden, de no hacerlo así, no calzarían estos y tendría que repetir la secuencia para volverlos a posicionar de manera correcta, el sabía su rutina y era algo que hacía religiosamente, de vez en cuando llamaba a uno que otro tripulante de máquina y le pedía ayuda, José era como el sacristán de su santuario particular que era la máquina principal, lo único que le faltaba era comer y dormir en ella.

 

Ocasionalmente tomaba un descanso y salía al pasillo lateral del taller, donde estaba ubicado el torno, también había un ducto de ventilación que empujaba con fuerza el aire, esto resultaba en un ambiente mas fresco, allí nos sentábamos a veces a fumar un cigarrillo, a jugar cartas, a charlar, allí hacíamos el relevo cuando tocaba guardia, en ese mismo lugar en un mamparo colgaba el pizarrón con las notas, avisos o la relación de las guardias. Era el camino de ida y vuelta de José en ese pequeño mundo que era el barco.

Traje de Blanco

El flaco Elías, Manuel, Chepillo y yo nos encontrábamos departiendo alrededor de un carrete vacío de cables que fungía de mesa de naipes, sube el asistente de hacer su chequeo de rutina y se pliega a la conversación.

¡Que hijo de mi alma! Lo que me pasó ayer y sacudía la cabeza de lado a lado, Elías sonreía mientras aspiraba una bocanada de su Marlboro.

– ¿Que pasó Cheo? le decía en son de broma, José, Chepe, Josesito.. no,  jejeje -reía el asistente-y entrecerraba los ojos.

– Que hijo de puta mae, “nombre” lo que me pasó ayer! y sonreía destacando su bigote cano, se achinaba y de las líneas de expresión resaltaban notoriamente las arrugas de su oscura frente y seguía meneando la cabeza.

– ¡Mae! nunca me había pasado algo así, vea mae se lo voy a contar, pero solo para ustedes, que no llegue a oídos de Tommy, ese yugoslavo es medio mozote y se vaya a poner con varas.

– La curiosidad era inevitable y las promesas generadas por esta casi nunca se cumplen.

– No, no tranquilo , cuenta nomas, aquí todos somos de máquinas, no hay nadie de cubierta, no está Pedro que ese si es sapísimo dijo Elías a manera de defensa, dale cuenta .. ya hombre que te haces de rogar.

 

– Vea mae, en serio entre nosotros… nos congregamos mas cerca para escuchar mejor, José se enjuga el sudor y con su risita nerviosa de siempre empieza su relato.

-Mae, ayer venía justamente de revisar la temperatura en el túnel, a veces me quedo un rato pues allí está mas fresco, antes de subir, y ya había revisado todos los niveles, le iba a entregar la guardia a Juro el yugoslavo y cuando termino de subir el último tramo, ya en la sala de compresores, no se como miro hacía la parte alta de la mufla, es que había algo brillante que llamó mi atención y me hizo mirar hacía arriba. Hizo silencio por un instante, lo vi tragar saliva y se le pusieron vidriosos los ojos, se enjugo una lagrima de la comisura de los ojos. Elías se acercó intentando calmarlo.

– Ya José tranquilo, hombre, no hay nada que no tenga solución .. ya tranquilo. El flaco asumía la figura serena y tranquilizadora, Chepillo que lo conocía del puerto lo secundó.

– Ve este mae, no joas! tranqui José, no pasa nada!

– Vea, dijo el asistente ya mas sosegado y animado por los demás.

– Mae, cuando miro hacía arriba había un tipo entre las muflas, todos nos miramos sorprendidos como preguntándonos con la mirada si eso podía ser cierto.

-Se lo juro mae! Estaba vestido con un traje de blanco y el tipo me miró, por un momento pensé si alguien estaba haciendo algún arreglo, pero no lo reconocí, el tipo me miró a los ojos, mae por mi madre, había una persona allí, me miró feo mae, se lo juro muy gacho casi me hago tirado y de un paso salí al lado del torno, me dio una tembladera así que subí al baño a mojarme la cara mae, que gacho hijo de puta nunca había pasado algo así!

 

Marinero con traje blancoEl flaco Elías nos miró a cada uno de nosotros, dirigiéndose a mi, me dice ¿ puedes ir a mirar?, solamente estaba a dos pasos, todos estaban allí, que me podía pasar, me levanté cauteloso y me fui acercando, el flaco a mi lado como acompañándome, me inclino intentando mirar hacía arriba y el cabrón de Elías me da un leve empujón, pasé trastabillando el umbral de la sala de compresores y por poco resbalo, como un resorte regresé al lado del torno.

 

– Flaco conchetu , oe estas huevón mientras todos los demás se alejaban en una pura risotada, el grupo se dispersó en el camino a la cubierta superior, aún quedaban algunas horas de luz, Manuel y el flaco nos encontramos en la “perrera” el camarote grande de proa, el flaco de un salto se metió en su camarote, el ya estaba vacunado contra las constantes diatribas y reclamos de Pedro, el jefe de cubierta que siempre lo iba a sacar de su litera, jóvenes como éramos fumábamos como si fuese el ultimo día en la tierra, el tabaco era barato, nos cobraban 5 dólares por cartón, del “duty free” de Panamá, podía escasear cualquier cosa menos los Marlboro, si Manuel pedía por un cigarrillo, yo le contestaba, agarra un paquete de mi litera y viceversa.

 

Al caer la tarde, el capitán llama por el sistema de altavoces a la cofa: ¿Se mira algo?

-Nada capi, esta pelado, no hay pájaros, nada de nada capi.

– Ok, cierra lentes, cierra todo! los miradores en el mástil, cubren con sus respectivos cobertores los binoculares, aseguran las ventanillas y empiezan el descenso por la jarcia, mientras la tarde va dando paso lentamente a la noche, es un momento de serenidad; pero la actividad se concentra en el puente, las radios, los códigos, la estrategia para el día siguiente, el capitán decide pernoctar en esas aguas, el barco sigue corriendo por una hora mas, hasta que se siente la descompresión, el escape de aire de los mandos y la desaceleración de la máquina, las luces de cubierta se encienden, algunos fuman en el exterior hasta que la campana suena llamando a todos a cenar.

 

Preciado es el cocinero, es natural de Talara un puerto del norte peruano, piel aceitunada, aparenta unos 45 años es de pelo negro y crespo, usa un bigote pequeño y recortado, manos rugosas, tiene un ojo blanco, inútil, así que siempre usa lentes oscuros, para ocultar esa imperfección.

Tiene una amplia experiencia en la cocina, ya había trabajado en los cañeros, es amigo del chisme y las bromas, cuando se siente molesto o incómodo en sus dominios , es decir en la cocina, esparce pimienta con generosidad en la plancha caliente y todos salen espantados, yo ya había trabajado anteriormente con el en otra embarcación, nos tratábamos con respeto.

Después de la cena nos volvíamos a reunir para escuchar algún casete, el flaco Elías siempre reclamaba que para que escuchábamos una y otra vez música de las cintas.

– Eso es una huevada! Es música muerta, sintoniza una emisora, radio en vivo, música viva, no esa huevada de casete,

– ¿Que chucha vas a escuchar, puras cumbias?

– No importa decía el flaco y empezaba a hacer la pantomima que bailaba, las carcajadas nunca faltaban y mientras hacía su actuación, el adusto jefe de cubierta llegó sigilosamente y lo observaba dese el umbral de la puerta, se llevó el dedo índice a la boca como pidiendo silencio y que nadie lo delatara, Elías se contoneaba con mas dedicación, los demás sonábamos las palmas, cuando terminó su giro se encontraba cara a cara con Pedro.

Pedro se quiso hacer el serio y le dice, ¿Para eso te he traído huevón? Elías no puede sostener la carcajada, Pedro tampoco la puede evitar y yo le digo, ya Perico ríete nomas que no te va a crecer el pelo de tanto joder. Pedro da media vuelta y se va, pero yo se que iba riéndose, lo que tenía que pagar para mantener la idea de ser un jefe serio y exigente.

Bajé al comedor alrededor de las 8 pm. un grupo de compañeros jugaban naipes, crucé algunas palabras con Chepillo en la mesa opuesta, me había sentado justamente al lado de la puerta de ingreso, un mueble semicircular que iba a lo largo del contorno de la pared, encendí un cigarrillo y nos hablábamos de una mesa a la otra, terminé con la última bocanada y la somnolencia me ganó, me acosté a lo largo dejando los pies colgando casi alineados al borde interno de la puerta, el murmullo de la conversación y el ronroneo del aire acondicionado me sumieron en un profundo sueño.

Hay episodios que me sucedieron mientras navegaba y que por algún tiempo no los entendía; pero los he llegado a comprender con el tiempo, uno en particular, su explicación tiene sentido y la he aceptado plenamente, sin duda la parálisis del sueño, era un término desconocido para mi en 1977, tal vez no haberlo experimentado previamente me indujeron a pesar en un fenómeno fuera de lo normal, ante lo desconocido surgen miles de teorías.

Este atunero había sido durante la Segunda Guerra Mundial una embarcación que se dedicaba a sembrar minas, otros decían que había sido un barco hospital, que si había muerto gente en el mismo, historias, cuentos y mitos. Si quiero recordar algunos detalles que tal vez ayudaban a alimentar la superstición entre los pescadores.

Cuando uno bajaba a la sala de máquinas, siempre existía esa idea de que alguien te observaba , como si alguien estuviera apenas a un giro de tu cuello, no lo niego , al menos en una oportunidad percibí esa sensación, tome una llave Steelson en mi mano y profiriendo insultos para darme valor revisé lo que me tocaba hacer y regresar de manera pronta al taller, al lado del torno donde esperábamos para bajar y revisar cada media hora.

Pitot era una persona que sufría de pesadillas constantes y en mas de una ocasión lo escuché pegar de gritos y proferir insultos dormido, no se si era una condición propia de el o algo le afectaba cuando estaba abordo, era un barco con algo de historia a cuestas, uno nunca sabe.

Después de caer en ese sueño profundo, a mi derecha puedo observar el cierra puertas de muelle en la parte superior de esta que se abre suavemente , con la pesadez del sueño y con los ojos entrecerrados siento que alguien pone pie en el comedor, veo a un tipo vestido de blanco, un traje de marinero como los que se usaban en verano, con su lazo negro perfectamente hecho, lo miro acercarse, me observa, estoy inmóvil, lo que atrae mi mirada es el niño que lleva en los brazos, no me habla, intento decir una palabra pero no puedo, el apagador de la luz estaba al alcance de mi mano pero siento que no llego, trato de incorporarme, es una batalla, es un esfuerzo, la angustia se apodera de mi, en ese esfuerzo el tipo levanta su pie y posa su zapato negro en mi pecho y hace presión sobre mi, sentía que el esfuerzo me ahogaba ya en el momento mas álgido y desesperante, me levanto de pronto, enciendo la luz, todos los compañeros se habían ido , el comedor estaba vacío, miré el reloj que colgaba del mamparo, eran pasada la media noche, sudaba, miré alrededor, me asomé al pasillo del torno y vi al fondo a Juro el yugoslavo leyendo y fumando.

Subí las escaleras a la cubierta superior y fui a mi cabina, ya había sido suficiente por ese día, necesitaba dormir, antes me asome a la “perrera” Manuel con su luz encendida leía algo, el flaco Elías dormía, era su día libre le tocaría guardia hasta el día siguiente.

No quise comentar el evento con nadie, me dije ha sido un mal sueño, una pesadilla, el tiempo pasó, olvide de momento lo sucedido, volvimos a la rutina diaria, todo pasó, o eso era lo que yo creía.

Al día siguiente todo se desenvolvió con absoluta normalidad, la pesca era esquiva, el capitán decide cambiar de zona, navegaríamos toda la noche. Cuando esta llega cada uno busca descansar de la mejor manera, me tocaba guardia de primero, de 6 a 8 pm, el bendito flaco ya había vuelto a su rol normal de guardias, después de terminar subí descansar, las luces apagadas, Tonchi tenía la suya encendida, seguro leía algo, Pitot roncaba como los dioses, serían casi las 11 pm y el flaco de marras sube a mi camarote, lleva en sus manos una linterna que apunta hacía abajo para no despertar a los demás.

Calilo..oye Calilo, me despierto casi de inmediato.

-¿Que pasa? ¿Que fue?

– Acompáñame! Necesito que veas algo, rápido!

– Oye no jodas flaco déjame dormir, miro su expresión y noto urgencia en su rostro

– No jodas flaco puta mare, que eres una ladilla oee.

-Por mi mare , necesito que vengas, te lo ruego mi hermanito! Fastidiado me siento en el borde de la litera, me calzo los pantalones y me levanto, el flaco sale y baja por la escalera interna que da a la entrada del pasillo antes de la cocina pero que se dirige al área del taller siempre cerca del torno, voy detrás de el.

– ¿Qué es el asunto? Me sigue indicando que lo siga con un gesto para que avance junto a el, bajamos las dos escaleras hasta llegar a la maquina principal, yo voy detrás de el, pero se me pierde de vista, oeee mierda! ¿Donde andas? El ruido es tremendo, los gases calientes y el característico y enrarecido olor a diésel me cansa, me detengo, miro si está en el túnel de la sentina , pero no lo veo, no habían pasado ni dos minutos y ya me regresaba, cuando se aparece por un costado de la maquina principal.

– Ya!, vamos! Y pasa delante de mi como un rayo, como si algo lo siguiera, obviamente lo vuelvo a seguir, hasta pasar por debajo de la salida de la chimenea, salimos al lado del taller y se detiene esperando por mi.

– Oye flaco de mierda que eres cojudo, para que me haces bajar, que era lo que me ibas a enseñar, este me mira y tan largo como era el deja asomar una risa tras la poblada barba,

– Tu crees que después de lo que habló el huevón del asistente yo iba a bajar así nomas, las huevas, me re-contra cagaba de miedo.

– Esbozando una sonrisa de disculpa me dijo:  Gracias mi hermanito!, lo miré con cara de pocos amigos y le dije:

-Flaco eres un maricón de mierda, te cagas de miedo y me hiciste bajar solo para sentirte acompañado, conchetu.. , el flaco se devaneaba en piruetas y risas.

-Mañana le cuento a la gallada maricón carajo jajajaja, no pude aguantar las carcajadas

Vuelvo a mirar atrás y pienso, si eran esos los miedos que nos acompañan siempre, el temor a lo desconocido, a la soledad en un espacio reducido, y entiendo que son otros los temores de hoy, vuelvo en el recuerdo y también veo grandes amistades y compañerismo, el tiempo no ha logrado borrar ese cariño por lo vivido, por lo que compartimos, por el amigo que se fue por siempre, pero cuando su recuerdo aflora, algo me dice que esta presente y muy vivo, los griegos decían que existen dos muertes, la física, aquella inevitable por la desaparición del cuerpo y la definitiva que es cuando quedas en el olvido.

No has muerto Manny, te recordamos tal como el día de ayer.

Un abrazo inmenso a todos mis amigos y compañeros de mar.

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La masonería en el Perú y en Paita

Masones Paiteños

La Masonería, su origen

Simbolo de la escuadra y el compásLa francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico, filosófico, discreto, armónico, selectivo, jerárquico, internacional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería y la cantería, más específicamente del «Arte Real de la Construcción», es decir de los constructores de las catedrales medievales.

La masonería, también conocida como francmasonería, es una asociación extendida en todo el mundo, que originalmente era de carácter secreto. La palabra, como tal, proviene del francés “maçon”, que significa “albañil”. No sorprende ver entre uno de sus símbolos mas conocidos el compás.

En el Perú

El origen de la masonería en el Perú se cree tiene su origen a fines del siglo XVIII  todavía éramos  un virreinato, sin embargo en la -transición entre la Masonería Virreinal y la Masonería Republicana-, aparecen las famosas sociedades Lautarinas, Logias de apariencia Masónica pero de esencia militar cuya finalidad era lograr la independencia del Perú. No es extraño que la Respetable Logia Simbólica Unión y Orden, fuera fundada por el Hermano José de San Martín y varios oficiales expedicionarios de nacionalidad chilena y argentina.

No es intención de este artículo esclarecer, argumentar o dirimir temas sobre el origen y la razón de las logias en el Perú, simplemente establecer un marco histórico y básico sobre la razón de las logias masónicas en el Perú para comprender  la razón de la existencia de una en Paita que tuvo actividad hasta su casi desaparición en la década de los 80.

La masonería ha sido ampliamente combatida por la iglesia cual si fuera un enemigo acérrimo, excomulgando y condenando su accionar, en el Perú, en 1773 por ejemplo, un supuesto miembro de la Orden que tenía por nombre Diego de la Granja, fue denunciado por la Santa Inquisición y sentenciado a muerte por Masón. En tiempos actuales la condena y excomunión solo aplica para aquellos sujetos  a la doctrina y dogmatismo de la iglesia católica.

En Paita

Local de la Logia Progreso Universal Nro. 16 Paita
Local de la Logia Progreso Universal Nro. 16 Paita

Cuando apenas era un preadolescente recordaba al igual que muchos paiteños de la época que frente al entonces siempre emblemático Club Liberal se daban cita varios integrantes de la Logia de Paita ” Progreso Universal Nro.16″ la cual tenía su templo en los altos del antiguo “Bahía”, un edificio que en la actualidad aun se mantiene en completo desafío al tiempo y a el maltrato de los años.

Recuerdo que con elegante atuendo se reunían personajes como Don Arturo Pallete, Roque Sáenz, Don Roberto Taylor, Don Mayer Cohen, Don Teófilo Gómez, Don Gustavo García, Don César y Don Carlos  Ginocchio, Don Nato Piedra,  Alejandro Torres, don Justo Herrera Rambla, Manuel Noblecilla, Atila Meszaros, también formaron parte de esta logia Don Rafael Ramírez Viera, Don Oscar Castaños, el Dr, Romulo Vargas, el Dr. Nestor Guillen Rivera, el Ing. Felix Zambrano Rosas y otras personalidades, quienes se congregaban de manera regular en la logia para sus reuniones, para los ignorantes en el tema siempre había un velo de misterio sobre este grupo y sus actividades, no está demás mencionar que todos eran personajes destacados de la sociedad paiteña de entonces.

Masones paiteños con un invitado
El Sr Lizarraga, Don Carlos Ginocchio, un invitado (desconocido), Don Justo Herrera Rambla y Don Gustavo García

Grau Masón

Cabe recalcar la figura insigne de Miguel Grau como uno de los masones de origen paiteño y que tal vez no es conocida esa faceta por los mismos ciudadanos paiteños.

Don Ricardo Palma, recordaba que en cada arribo al Callao, después de sus interminables viajes, él y don Miguel Grau, iban juntos a trabajar con su venerable Maestro en la ‘Logia Luz Austral’ que laboraba en el Callao en la antañona y sobreviviente casona que se halla, hoy por hoy, frente al local del Teatro de nuestro primer puerto.

Y aquí, a mayor abundamiento, y de acuerdo con la versión masónica, también de Palma, de la pertenencia de Grau a la hermandad, don Miguel “habría sido invitado a pertenecer a la orden masónica en la ‘Logia Unión Indisoluble’ en el Valle de Piura; sin embargo lo haría más tarde en Paita”.

Y uniendo cabos sueltos y yendo un poco más lejos, tenemos que el padre de Grau, esto es, el caballero don Manuel Grau habría sentado sus reales en Lima el año de 1848, integrándose de inmediato a la Sociedad Fraternidad, Igualdad y Unión, “que reunía en su seno a quienes habían sido calificados como participantes en las Campañas de la Independencia, que años más tarde se convertiría en la Benemérita Sociedad de Fundadores de la Independencia y Defensores Calificados de la Patria”

 

La guerra civil de 1895, en que se enfrentaron la Coalición dirigida por Nicolás de Piérola y los partidarios de Cáceres, afectó gravemente el funcionamiento de las logias, ya que diecisiete de ellas quedaron en receso, aunque la mayoría de las logias limeñas lograron continuar con su actividad. En provincias, en cambio, sólo siguieron funcionando la tacneña Constancia y Concordia N.º 11, la trujillana Cosmopolita N.º 13, la ariqueña Fraternidad Universal N.º 20, la Porvenir de Junín N.º 22 (Cerro de Pasco) y la puneña Cuna de los Incas N.º 24. Prácticamente todas las logias situadas en Bolivia y Ecuador habían cesado de funcionar. Sin embargo, hacia 1896 reanudaron sus labores Orden y Libertad N.º 2 (Lima), Luz del Guayas N.º 10 (Ecuador), Perseverancia N.º 12 (El Callao), Sol de los Andes N.º 14 (Moquegua) y Porvenir de Huancayo N.º 23.

Tras el enfrentamiento, se instalaron también nuevas logias en otras provincias: Porvenir de Paita N.º 27, Estrella del Norte N.º 29 (Chiclayo), Unión y Reforma N.º 30 (Iquitos), e incluso fuera del país: Luz de Pichincha N.º 31 (Quito) en Ecuador. En suma, la implantación de la GLP corresponde a los principales centros urbanos de la república, y dentro de éstos a aquéllos de mayor desarrollo capitalista.

Progreso Universal Nro. 16

Don Justo Herrera
Don Justo Herrera Rambla

El accionar de la logia paiteña en la década de los 70 fue muy activa, en esos días Don Roberto Taylor y Atila Meszaros llegaron a ser del Grado 33 que es el máximo grado dentro de la Logia y es un proceso que se hace en Lima sede principal, de ese proceso emergen obteniendo el Grado de Gran Maestro.

Don Justo Herrera Rambla, Gustavo García, Roberto Taylor, Atila Meszaros y Teófilo Gómez llegaron a ser Venerable Maestro de la Logia de Paita ” Progreso Universal Nro.16″

Este es un pequeño intento por poner en contexto de manera apenas ligera de la participación  de personas honorables y respetadas de la sociedad paiteña en las actividades de la masonería, desconocemos por completo el estado actual de las logias masónicas en Paita, presumimos de una inactividad absoluta, no sería descabellado afirmar que el estado ético, moral y social actual de la sociedad paiteña pareciera no ser buen terreno para el resurgimiento de la masonería local, me atrevería a afirmar que lo que acontece hoy por hoy en el medio porteño es un inequívoco signo de la degradación social en que se ha visto inmersa la provincia desde hace varias décadas.

 

 

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Agua Bendita

Day Island, owner Nick Trutanich

Panamá 1977

Podía haber llamado desde el teléfono que colgaba en la pequeña cocina, pero prefería hacerlo desde el acogedor cuarto, era mas cómodo y confortable hacerlo con aire acondicionado y sentado en la mullida cama del cuarto de mi hermana.

-Aló, hola..holaaa , al otro lado se escucha una voz chillona de mujer, aló buenas noches.

-Si buenas, por favor podría pasarme con el Sr. Seselja

– Mmm un momentito ya va, otra voz de mujer responde, esta vez mas clara y reconocida.

Aló quien habla?..

-Hola Anamary soy yo Calilo. ( así me llamaban cuando muchacho).

-Ahh hola Calilo, ¿Querías hablar con Seselja?

-Si por favor si se puede…

– Si, claro dame un instante -escucho que levanta la voz para que la escuchen- Seseljaaa! Teeleefoonoo! Se lo pasan y alcanzo a escuchar la voz de el…¿Quién es? Pregunta..

– Contestaaa es Calilo!

Ahh, ok “dobro”, como está Calilo, que se dice, ¿no estás pescando?

No, el barco está averiado en Puntarenas, y es que hablé con Mañuco Souza, me dice que tienes un chance, una plaza de “spibotero” en tu barco y quería saber si ese chance podría ser mío.

Mmm…  si tenemos chance de “spibotero”, echamos a un tico , puta mare quiso cortar con cuchillo a otro tico, al soldador, puta mare esta loco este hombre!

-Si asentí, dándole la razón, todo tenía que ser positivo, tenía que salir a pescar, el Fortuna III yacía anclado en el estero de Puntarenas con el “boom” doblado y sin visos de pronta reparación.

Ya tengo un mes aquí en Panamá y no he encontrado nada, ni en el muelle 18, ni en la boya, no me ha salido nada, creo que yo te puedo servir, ya he trabajado con Javier de “spibotero”.

Ah ok, se puede ser! hablaba en su propia jerigonza yugoslava-española

– ¿Cuánto te paga Javier? Pregunta, sin rodeos.

– Bueno me pagan 5 dólares por tonelada, un breve silencio mmm… creo que hizo un rápido cálculo mental y dijo puta mare se te paga mucha plata, ja ja ja tu cuñado te paga bien!

No quería perder la oportunidad, pero tampoco quería regalar mi trabajo.

Capitán Bozidar Seselja QEPD

 

– Creía que me debía pagar por lo que valía, antes que se eche hacía atrás y evitar un no le digo:

– Ok mira Seselja si quieres, déjame hacer el viaje, observa como trabajo y después de terminar tu pones el precio, ¿ Te parece?

Tenía cumplido 20 años y mi contextura mas bien parecía la de un joven alfeñique, sin mucho aspecto de pescador, con el tiempo las cosas irían cambiando en lo físico y en lo mental, en el aspecto y en el carácter.

 

Primera fila José Elías, Charrua, Teobaldo Pitot, segunda fila: Pedro del Solar, Chino, Chepillo Contreras, Tonchi Neyra, de pie Calidro Morello

– Ok, ok, se vamos a probar, lleva tus cosas al barco se presenta con Pedro el esta “deck boss” le explicas que yo te hable y buscas tu camarote, nos vemos allá mañana, ok? Dobro. Buenas noches.

Balboa

El ingreso al muelle 18 en Balboa podía ser complicado dependiendo del humor del oficial a cargo del control, para ingresar la regla mas seguida y exitosa era no mirarlo y pretender tener una conversación animada con tus “compañeros” de pesca cuando pasabas por ese punto de control, aunque aun no fueras tripulante oficial, una vez a bordo y el navegador con tus documentos, es decir tu pasaporte, el se encargaba de enrolarte en la lista de la tripulación y oficialmente ya estabas embarcado.

 

Balboa, on the left Pier 18 to the right Pier 8

 

Puritan, before renamed as White Star. (courtesy Tom Walsh)

 

“White Star” era una embarcación que según contaban había sido un “mine layer” no un barreminas pero uno que las siembra, otros decían que había sido usado como barco hospital en la segunda guerra, lo cierto es que después de terminado el gran conflicto fue transformado en un barco atunero, tenía una capacidad de bodega de hasta 1,000 TM, su dueño era Nick Trutanich, un croata pescador y convertido en armador, ampliamente conocido en la comunidad croata de San Pedro poco menos de 10 millas al oeste de Long Beach en California.

 

Day Island, owner Nick Trutanich

Nick había sido capitán de barcos como el Western King (un cañero convertido a purse seiner) y a mediados de los los 70s era propietario tanto del White Star como del Day Island, ambas embarcaciones vetustas para esos días y en las cuales el favorecía tripulación peruana, no se si por las habilidades de estos como pescadores o por pagarles menos, lo desconozco.

Paiteños y peruanos

De Paita trabajaron con el, pescadores como Enrique Sabad “Negro Terror”, Lizandro Mendoza conocido como Tarrito, Enrique Farías, Alfredo Arselles “El Suco” y otros.

Llego al muelle y antes de subir ya estaba en el portalón mi gran amigo de la infancia Mañuco Souza, no nos veíamos desde el año anterior cuando lo visité en San José, junto a el el flaco José Elías, muchos quizás no lo recuerden, su padre fue subprefecto de Paita en el año 1974 si la memoria no me falla, su familia era originaria de Ica, imagino que la labor de autoridad política de su padre llevaron a su familia a recalar al puerto, yo era mas joven que el flaco, lo recuerdo siempre, alto, espigado con barba y siempre recostado en la ventanita de la farmacia La Peruana de Alejandro Torres.

¿Cómo llegó a la pesca? José no tenía ni el biotipo ni un pasado como para asumir que terminaría pescando, me atrevo a pensar que debido a su estrecha amistad con Peter Meszaros que buscando mejores horizontes, como ya había hecho Tibor su hermano, decidieron probar suerte en la pesca de atún. José ya había pescado con Pedro del Solar en el Mariner con el viejo Joe Louis y supongo que por eso se había embarcado en el White Star.

¿Recuerdan a Tibor? Era un joven delgado alto y desgarbado, llegó a Paita tras los pasos de su padre Attila Meszaros, quien trabajaba en el ambiente pesquero, húngaro de origen, poliglota, alto, pelo rubio y ondulado, “colorao”, Tibor era mas conocido entre amigos como Tibi, libre y sin control, marcaba la pauta a otros, fumador, bebedor, asiduo del billar de Arca, un alma libre que en algún momento de su vida decidió tomar al toro por las astas y emigró.

Según el mismo cuenta por influencias de su padre lo embarcaron en un atunero de los que recalaban en Paita y así salió del envolvente ambiente porteño y se empezó a forjar como un self-made man.

Mal haría en especular lo que hizo en ese periodo fuera de Perú, lo que es cierto que regresó en una visita y el cambio fue radical, de el delgado y avispado muchacho, se había convertido en un tipo fornido, seguro de si mismo, recuerdo haber intercambiado algunas palabras con el ya después con el transcurrir del tiempo fui conociendo de su estadía en Costa Rica, de su incursión en diversos barcos, de su conversión al cristianismo, Tibor hoy en día es un reconocido pastor evangelista en Costa Rica. (ver enlace al final del relato)

 

Mañuco Souza, proa White Star, Panamá

 

Cerca del portalón aparte de Mañuco, estaban los ticos Chepillo Contreras y Hugo Miranda, originarios de Puntarenas, amén de varios pescadores peruanos, subí mi “sea bag” y me ubicaron en una cabina de 4 en el sobre puente, compartía habitación con el “winchero” Teobaldo Pitot, con Tonchi Neyra, con Chepe Contreras, Pitot era un personaje bajito, usaba patillas “vintage” como las de Miguel Grau, Tonchi era el corchero, de tez morena y pelo ensortijado, buen jugador de ajedrez, Chepillo, era al igual que yo y Manny de los mas jóvenes, también era “spibotero”, la composición de la tripulación era una mezcla de costarricenses, peruanos, yugoslavos, el capitán croata de origen pero portaba un pasaporte de la antigua Yugoslavia, Javier Zambrano era el navegador, peruano, Pete el hijo del propietario era el capitán de papeles, norteamericano, había hasta un tripulante uruguayo trabajando como panguero, cosa rarísima en la pesca, solo lo conocíamos como Charrúa.

 

De izquierda a derecha: José Elías, Manuel Souza QEPD, Calidro Morello

El jefe de máquinas era otro croata o yugoslavo, llamado Tommy, ese viaje llevaría a su mujer, recuerdo que se llamaba Iris, natural de Puntarenas, a Seselja no le simpatizaba el hecho de llevar una mujer a viaje, era un gran supersticioso.

Debe haber sido el mes de setiembre u Octubre de 1977, calculo el mes mas o menos pues era temporada de lluvias en Panamá, el barco había hecho una entrada previa a Puntarenas donde se embarcó Mañuco, creo que era su primer viaje, para mi era una alegría trabajar con alguien a quien al igual que Joe y Johnny nos veíamos literalmente como hermanos, nos conocíamos desde niños, crecimos juntos, los veranos de mi niñez los pasaba mas en casa de ellos que la de mi familia, nos encontramos en esas instancias de la vida cuando el adolescente, el joven se va reafirmando en su rol independiente y trabaja, se forja solo o por lo menos lo intenta, ese era el momento cuando nos reunimos para salir a pescar atún.

El viaje

Salimos rumbo al sur, hemos llegado al oeste de Galápagos, de manera ocasional encontrábamos una mancha de delfines, entonces las lanchas que usábamos eran de fibra de vidrio y motores Mercury, por su estructura y material eran sumamente frágiles y livianas de tal suerte que tuve que ponerle un saco de sal en la proa para que estas no elevaran mucho la proa por la velocidad y el viento, Pedro del Solar “Perico” si bien era el contramaestre hacía también de “spibotero” por su experiencia, a decir verdad yo nunca había corrido en lances para delfines y seguía las instrucciones y consejos tanto de Chepe como de Pedro, Tonchi era otro de los que corrían.

La pesca es una gran estrategia, para llegar a ser un buen capitán de pesca no solo se requiere de un liderazgo nato y de conocimiento, se requiere de intuición, de olfato, de maña, de saber leer y entender la información diversa, como un ordenador recopilas y procesas esta indistintamente de donde se origina, así pues, analizamos el clima, temperatura del agua, de información generada en temporadas anteriores, datos de otros barcos, área de trabajo, reportes de pesca, aun conociendo el ingreso de un barco a puerto podemos extraer pistas, señas, si a eso le sumamos las decisiones del capitán, las posiciones a correr, todos esos factores pueden sumar y resultar en un viaje exitoso o en un fracaso.

Muchos capitanes establecían alianzas, a veces por simpatía, por amistad o ubicación geográfica, mayormente por su desempeño, no era lo mismo intercambiar códigos secretos con alguien que pescaba 6 o 7,000 toneladas al año que con alguno que a duras penas terminaba viaje. La información era tan valiosa como la veracidad de esta.

Seselja era un lobo solitario, sus compatriotas que trabajaban en barcos mas grandes de Starkist se hacían los desentendidos, y casi nada o poco lo contactaban, si bien el era muy conocido en todo el Pacifico Oeste, su ambiente era ajeno a los americanos y el trabajaba con lo que tenía: su experiencia y su intuición.

Había levantado algo de pesca fuera de Perú, barcos en el horizonte, helicópteros sobrevolaban una área fuera del norte peruano, el agua resultaba gélida a diferencia de las aguas panameñas, costarricenses o colombianas, largamos en varias oportunidades, capturando algunas manchas de atún, pero las grandes nos eran esquivas.

Ardentía

Cabo Blanco 20 millas afuera, Seselja se reúne con el contramaestre, esa porción del viaje había salido de navegador por temas de papeles americanos Pete Trutanich, después de la encerrona, nos comunica a todos que vamos a pescar de noche.

La tripulación no recibió de buen modo la decisión, pero solo había que acatar, se hicieron algunas modificaciones, colocamos una gran boya de color rosado en el puro centro de la red, reemplazamos algunos bombillos de luces de la cubierta por unos de color rojo, revisamos toda la maniobra y nos mandaron a descansar, el barco se detuvo al garete.

-Se escucharon algunas voces disidentes.

-No pescamos de día y ¿Vamos a pescar a oscuras?, algunos se encogían de hombros, nos fuimos al camarote a fumar y a escuchar alguna emisora de tierra, en la oscuridad de la noche se podía notar levemente al este el resplandor de algún poblado del norte peruano.

Se escuchó el inconfundible sonido de la máquina principal y la embarcación empezó a avanzar lentamente, todo a oscuras, en el mástil, en la cofa Seselja y Pete, desde abajo en la cubierta y en la oscuridad la brasa del cigarrillo se destacaba en lo alto, el aire afuera era frío, la tripulación sentada en silencio, fumando mientras el barco avanzaba en busca de la ardentía, cambiamos varias veces de rumbo, el capitán desde lo alto intentaba ver esta, de poder detectar la fosforescencia que produce el cardumen de atún en el agua por la noche y poder largar la red. Ya eran las 11 de la noche y nada, sinceramente deseaba no encontrar nada, detestaba el frío, pero mis deseos no sirvieron de nada.

-Baja máquina! Se escuchó por el sistema de altavoz… “malo, malo” dijo el capitán en croata, Zambrano presto cumple la orden y reduce la velocidad.

 

Iridiscencia

 

– “Stand By! Stand by!” Atento! vamos Charrúa!, se ponen atentos, todos nos levantamos y corremos a posicionarnos, Pitot, se calza un casco de soldado y acomoda una linterna pequeña cerca de los controles del winche, Charrúa y el flaco Elías toman posición en la panga, alguien se sitúa frente al pelícano de seguridad que sostiene el “skiff“, arriba Seselja asoma medio cuerpo fuera de la ventanilla de la cofa, la lumbrera del cigarrillo brilla constantemente, en una mano sostiene el micrófono pero la mirada fija en la bola luminosa que se ve a babor.

Pitot observa por la banda de babor, el barco se detiene por segunda vez, regresa al lado del mando y en son de broma, entrecierra los ojos y produce una vocecilla de duende y dice: “Pajarillo amarillo color de alfalfa, del ave que vuela me gusta el chanchoooo!”, el siempre sabía arrancar una risa o transmitía su buen humor.

– Puta mare, “Jebo ti pas mater!” Se escucha maldecir a Seselja

– “Jebiga, dai malo lijevo“.. mas izquierda Javier, máquina, máquinaa! “Full speed!” La adrenalina empieza a fluir , da instrucciones en croata, español, inglés, casi saca todo el cuerpo, mira a popa, a babor, a proa, se tensa. El barco alcanza su mayor velocidad.

Stand by..ispraviti se, više lijevo, derechooo!

Mola, mola, molaaaaa!, casi como en un clímax explota la palabra que da inicio a todo!

 

Pelícano

 

-Lo gritó, lo dijo con tal fuerza que me parece escucharlo, el tripulante en cubierta golpea con una barra de hierro y con suma fuerza el pelícano de seguridad, el cable que sujeta la panga se suelta, se ve el movimiento de la linterna cuando se aleja y se pone a buen recaudo, el golpe del skife se siente, y el primer golpe de los cables en los anillos, el siseo al rozar el cable por estos y el sonido metálico de la cadena al caer por la popa, la estela a popa resplandece por la fosforescencia, miro a babor pero no puedo ver mucho, la noche es negra como el hollín de la chimenea, ocasionalmente se ven brasas que salen de esta, haces de luces de diferentes linternas, al desplegar la mitad de la red la boya salta con el corcho y de abajo un tripulante grita hacía la cofa.

-Polaaa, polaa !! que significa mitad en croata, el capitán ya puede calcular y hacer su giro mas o menos a babor , a la distancia se ve una pequeña luz de la panga, empezamos a cerrar el circulo, el despliegue tomo unos minutos, la maniobra discurrió sin contratiempos. La captura no fue la esperada, agarramos algo de barrilete pequeño , terminamos al promediar la media noche, después de subir el “skiff” a ducharse y a descansar.

Pescar a la ardentía no fue lo esperado, el último lance nos amallamos de “bullets” y la tripulación estaba cansada y molesta, cuando en el último lance el contramaestre pidió pasar al frente para desamallar el pescado atrapado por las agallas, del fondo de la red, de popa se dejaron escuchar voces molestas, “sácalos tu pelado de mierda”, Pedro siente la molestia y entiende que no es contra el sino la frustración y en modo de ruego pide a los tripulantes colaborar, el único consuelo fue atrapar un pez espada que nos despachamos en el siguiente B.B.Q. Fin del experimento.

Carcasa

Por un momento la pesca se asoló y la flota se dispersó, navegamos mas al sur, casi fuera de Chimbote, buscando encontrar una mejor zona, nos tomaría unos dos o tres días recorrer el área, recuerdo el mar relativamente calmo, el mirador pidió al navegador cambiar de rumbo.

– ¿Qué miras? Hay tijeretas y algo de pájaros respondió por el altavoz.

– Dale 10 mas izquierda, 5 mas…así… derecho.

Carcasa

 

– Se ve tijeretas en lo alto, movimiento y pardelas, a medida que nos acercábamos se distinguía con mas claridad, una carcasa, podía ser una ballena muerta, al cabo de 30 minutos y aminorando la velocidad nos posicionamos arriba del viento, entonces podemos ver con claridad una ballena muerta, una masa amorfa putrefacta, entre blancuzca y amarillenta, esta flotaba en un subibaja constante por el oleaje, iba dejando una estela de agua calma en medio de las aguas crispadas del verde oscuro mar peruano producto del aceite que segregaba, las pardelitas pequeñas y oscuras parecen probar la temperatura del agua en un aleteo constante sobre la superficie, como pequeñas danzarinas, la pestilencia es notoria.

 

Pardelas

 

-Voy bajar ! dice Seselja, se escucha el golpe de la puerta de acceso a la cofa, usa sandalias, lo veo descender por la jarcia a zancadas largas, usa una chaqueta verde con cuello acolchado y recubrimiento tipo piel de animal, usa lentes polarizados, nariz aguileña, los labios untados de crema protectora para paliar la rajadura de labios por el sol y por el frío del sur.

Sube al puente y se dirige directamente a la eco sonda, el artilugio entonces registraba en papel solo marcas, lineas como en un cardiograma, unas apenas visibles y las mas acentuadas y oscuras indicaban una fuerte presencia de pesca, no lo pensó dos veces y tomando el micrófono del sistema de altavoces le pidió al contramaestre preparar una pieza de red para envolver la carcasa maloliente, era oro puro lo que habíamos encontrado.

– Corta ese paño! Ok, trae, coselo con este, si hilo 120, hazle cusi cusi, asi nomas!

La actividad era febril en cubierta, la prisa era por que el ocaso se acercaba, una vez listos bajamos dos lanchas fuera de borda, los que conducían estas con sus respectivos auriculares para seguir instrucciones desde el barco.

-Podíamos escuchar las instrucciones pero no responder, así que las afirmaciones o negativas eran a través de señas con los brazos.

-Llega despacio, en mínimo abajo de viento, ¿Me escuchas? Levantaba el brazo como señal de entendimiento, ok , vamos, amarra bien todo.

El improvisado saco hecho de sobrante de red, tenía en la parte inferior de la boca un trozo de cadena como peso, asemejaba la boca de una red de arrastre, nos posicionamos , dejamos caer la parte abierta de la red y con algo de esfuerzo esa masa putrefacta fue ingresando toda en el saco, al terminar , usando agujas para remendar, cerramos todo como en un moño, a ese le amarramos un cabo de polipropileno y este al remolque en la popa de una de las lanchas, lentamente fuimos remolcando el desagradable pero valioso cadáver hasta la proa del White Star, transferimos el cabo a proa, se sujetó a una bita y pasamos al lado de estribor para ser izados a la cubierta. Fin del día

La campana suena con estruendo y sin misericordia, hay tripulantes que se levantan de inmediato, hay otros que parecen estudiantes remolones, son 5 de la mañana, hay que desayunar rápido, antes que salga el sol largaremos a la ballena, todo esta preparado desde el día anterior, pero cada uno en su puesto revisa en detalle que toda la maniobra este en orden.

Antes que raye el alba, la red ya se encuentra desplegada sobre el objeto, se viran cables y se recuperan los anillos, estos se deslizan sobre el “ring stripper”, todo parece normal, el zumbido y accionar de los motores hidráulicos y la voz del navegador en el sistema de altavoces se mezclan. La red se empieza a rolar y a estibar en la popa.

– Deja que la corriente te saque por encima de los corchos, no enciendas tu motor!

Levanto la mano en señal de entendimiento y dejo que el bamboleo de la marejada me acerquen a a la línea de corchos, no hago ningún esfuerzo, la mole pestilente sale igualmente por encima de los flotadores, la corriente me aleja unas 50 brazas, el capitán me observa y me pide remolcar lentamente la podredumbre, debía amarrarla al lado de babor, por la radio que era la misma frecuencia de todos, escucho cuando se dirige al panguero.

– Charrúa, Charrúa, ¿Se me escucha? Media maquina, media maquina, malo, pomalo! siento que quiere transmitirle tranquilidad!

– Se parece bien. ¡Escucha, Charrúa tira con cabeza, se parece que agarramos bien! No se, parece 70, 80 toneladas y suelta una pequeña risa. Que bien pensé.

Pandemonium

Me acercaba remolcando la ballena casi enfrentando la proa de la lancha con la pesada proa del barco, este rolaba, se balanceaba en un ir y venir por ambas bandas, la cercanía no me dejaba apreciar la arboladura, seguía avanzando lentamente, para acoderar la lancha con la banda de estribor me alejo un poco y luego girar y quedar alineado con la cubierta, de tal manera que me subieran con una de las grúas no sin antes transferir el cabo para asegurar el objeto al barco.

Al cambiar mi ángulo y por consiguiente mi perspectiva noto que había algo que no calzaba, con asombro me percato que la parte superior de la pluma principal se había desprendido y caído a cubierta con el “power block” el cual tendría un peso no menor a media tonelada, me acerque y solo me amarré a un lado, trepé a cubierta, no se podían usar las grúa del sistema hidráulico estaba detenido, el área de trabajo era un “pandemonium”, cables en desorden, aceite esparcido sobre esta, tubos doblados, en los rostros de mis compañeros veía aun asombro, el contramaestre de un lado a otro girando instrucciones, con inmensa fortuna pude comprobar que nadie había sido golpeado ni herido ante tal accidente, la pesca se había perdido pero eso era lo menos importante.

El jefe de máquinas yugoslavo, junto a su asistente y el soldador que eran ticos se movían febrilmente, uno cortando tubos, el otro haciendo roscas, acarreando herramientas dirigiendo a parte de la tripulación, por otro lado Seselja que sabía que la red tenía una franja con prevista para “zipper” y decidió habilitarlo pero tenía que esperar, el “chief” estaba enfrascado en reparar la catástrofe que había sucedido con la pluma, el soldador que era un muchacho de nombre Sydney, era de San José y por esas peripecias de la vida estaba embarcado, era un tipo muy trabajador de pelo largo, tez blanca, un típico josefino, cortaba las piezas de metal con afán y seguridad, el asistente del cual no recuerdo su nombre, era de Puntarenas, una persona de edad, calculo que tendría su 60 años, celoso de las preferencias del maquinista al activo y ágil Sydney, se refería a el en tono de broma.

-Jmm Sydney.. (casi suena como cisne) jmm por poco lo llaman carraco ( en Costa Rica así se le llama a un pato silvestre, acepción que se le da de manera popular a todos los patos)

Cortaron una botella vacía de acetileno y la insertaron a manera de refuerzo interno en la parte que se había quebrado como un lápiz, al unir ambas partes se le adicionaron unas platinas extras para reforzar la parte afectada, el trabajo de ellos fue excepcional, tuberías hidráulicas nuevas, lo que casi se había convertido una tragedia lo habían resuelto al promediar las dos de la madrugada.

El capitán y navegador estaban despiertos antes que la tripulación, la campana repica muy temprano, los pescadores aun algo afectados por la larga jornada del día anterior, desayunan y de inmediato pasan a la cubierta, ya el sistema hidráulico está encendido, rolamos la red de vuelta sobre la cubierta hasta llegar al paño del “zipper” lo extendimos de la mejor manera, alineamos los anillos de acero previstos y deslizamos un cabo Samson que Seselja había pedido expresamente que se pintara de negro “para que el pescado no lo viera” desde la línea del corcho hasta la cadena, en uno de los anillos, atamos una marca de color llamativo, regresamos la red a su posición, revisamos todos los detalles de la maniobra.

– ¿Listo?

– ¡Listo!

– Molaa, mola y largamos nuevamente, cuando estábamos cerca de embarcar la mitad de la red Pedro del Solar se dirige al capitán en la cofa y abriendo los brazos en forma inquisitiva, le dice:

– Parece que hay mucho pescado dentro! Vamos a cortar? Seselja!

Seselja no le presta mucha atención está embelesado en el “white spot” que observa.

– Rola, sigue no pares Javier, no pares, para eso la sección del zipper ya había pasado, no podíamos hacernos para atrás, hasta que en algún momento Seselja se percata de su error.

– Ferma! Para un momento!

Baja hasta la propia cubierta, da una mirada con cierta preocupación, entreabre la boca en un gesto conocido de el, pide un estrobo de cable, levantamos y dejamos caer unos anillos sobre la cubierta, pide el sencillo, que es el gancho de trabajo mas usado, engancha un anillo y lo levanta, Pedro se hace a un lado, Seselja toma control de la cubierta.

-Vira!.. larga! Pásame el estrobo! Con determinación da ordenes, se nota molesto, creo que es consigo mismo por no haber ordenado el uso del zipper en su momento, de alguna manera va recogiendo en toda su extensión de la cadena al corcho lo justo y necesario para dividir la red en dos y hacer una moña, la aseguramos y empezó a hacer el saco, en esos días usábamos la panga para sostener el bonche, hizo un saco perfecto, el pescado perfectamente embolsado, había según mis estimaciones unas 120 toneladas, para eso Pedro había renunciado a su puesto en la cubierta y había saltado a la panga a brailear al lado de Charrúa y otros mas, terminamos de embarcar la pesca y quedaba la otra mitad, con tan mala fortuna que desfondamos, la red se rasgó y no sabemos cuantas toneladas perdimos.

 

Brailing

 

Después de ese momento nos alejamos por un par de días pero el daño ya estaba hecho, cuando regresamos la ecosonda no registraba pesca alguna, la carcasa se había fragmentado algo por el ataque de los tiburones azules muy propios de las aguas peruanas, se observaban piezas de la masa pestilente que sobresalían fuera del saco.

El capitán se acerca y me da instrucciones, ve y haz cusi cusi, mete esos pedazos dentro del saco, ve con alguien que te ayude.

– Vamos Mañuco ¿Me ayudas? Claro que si.. tomamos algunas agujas con hilo grueso, trepamos a la lancha y nos bajaron, poco a poco nos acercamos, pasamos un cabo de proa a través de la malla del pestilente cadáver y nos dimos a la tarea de tomar la podredumbre con nuestras propias manos y devolverlas dentro del saco, cosíamos cerrando los incontables hoyos, de pronto meto mi mano para tomar o empujar una pieza dentro de la red y siento como una descarga, como si hubieran derramado aceite caliente en mi antebrazo.

-Arghhh y retiré el brazo, un fuerte dolor se apoderó de mi brazo y se extendió por debajo de mi axila y parte del pecho, arghh! Mientras me retorcía Mañuco me miraba asustado.

– Que tienes?, ¡Que te pasa?

-No se, algo que toqué! , en efecto había tocado una medusa conocida como fragata portuguesa que flotaba inadvertidamente entre los restos de la ballena muerta, fue tal el dolor que recurrí a bañar con gasolina la parte afectada, el dolor intenso se tradujo en una inflamación de ganglios en la parte de la axila, al cabo de unos minutos me recuperé y regresamos al barco, subía y en cubierta me despojaba de la ropa que se impregnaba de la pestilencia y procedía a ducharme, ya recibía bromas en exceso por el fétido olor que ya era molesto.

Crisis

Dejamos la zona y navegamos al norte, aguas colombianas, alrededor de Malpelo hicimos unos cuantos lances el viaje se había extendido mas de lo usual de pronto se notó un cambio en la iluminación del barco, el parpadeo de las luces y un apagón absoluto, el barco se detuvo, el silencio se apoderó de toda la embarcación, el interior de la embarcación servía como caja de resonancia al bamboleo que producía la marejada, movimiento entre la tripulación, abandonamos las cabinas y salimos a cubierta.

– ¿Que pasa? Uno de los auxiliares se fundió, movimiento entre los oficiales, Pedro nos tenía al tanto de lo último, al cabo de unos minutos la energía se restableció.

– El maquinista le informa al capitán que no podía garantizar el enfriamiento de la pesca con un solo auxiliar, debido a las ingentes necesidades de energía para tener en movimiento a los compresores, maquina principal y energía del barco.

-Seselja decide, se vamos a ir a Panamá pero vamos a ir buscando en el trayecto, continuamos navegando al día siguiente, oteando el horizonte sin éxito, ya al caer el sol nos detuvimos quedando al garete, a la deriva, al drifting.

En plena madrugada se apagan nuevamente las luces, el revuelo es que el segundo auxiliar también falló, oscuridad completa, al cabo de unos momentos se enciende la iluminación pero de manera limitada.

-Pete Trutanich el navegador americano nos hace una advertencia, en su limitado español nos dice, usemos luces solo al mínimo, nada de usar equipos conectados a la red, este auxiliar de emergencia solo es para alimentar la maquina principal, el barco enciende la maquina principal y pone rumbo directo a Panamá, la tripulación después de casi un mes en altamar sintieron que era un alivio saber que íbamos directo a Panamá. Nadie sospechaba lo que nos esperaba por delante.

No llevábamos ni 6 horas cuando nuevamente se presentan problemas con el auxiliar de emergencia, algo sucedía que no podían sobrellevar el peso y la sobrecarga de energía, este auxiliar también se detuvo, ya la situación era preocupante, esta embarcación tenía un problema en el eje de cola por el cual filtraba agua y al acumularse en la sentina en la popa del barco debía ser bombeada fuera del barco cada media hora, se arrancó el ultimo auxiliar de emergencia y continuamos, este no duró ni dos horas y literalmente explotó y un pistón salió expulsado golpeando un mamparo de la sala de maquinas, ahora nos quedamos sin ningún tipo de energía, el barco a la deriva y haciendo agua por la popa de manera constante.

Podía escuchar las voces en la oscuridad, los haces de las luces de las linternas que se entrecruzaban, el sonido de pasos y el casi tenebroso sonido del oleaje pegando en el casco del barco, esa sensación de abandono y precariedad, ni siquiera era de día, toda la tripulación se encontraba reunida en la cubierta principal, el jefe de máquinas, su asistente, el soldador todos subía y bajaban, rostros sudorosos, alguien advierte del incremento en el nivel del agua en la sentina, se hace una cadena humana y con baldes empezamos a intentar retrasar que ese nivel siga subiendo, dos moto-bombas no arrancaban, ambas habían estado en completo abandono.

La tripulación empezó a agotarse, el nivel del agua seguía subiendo y pronto pasaría a inundar la sala principal de máquinas, el personal de maquinas insistían infructuosamente de hacer funcionar alguna de las moto-bombas a gasolina sin éxito, si eso no funcionaba estábamos condenados a abandonar el barco.

Todos a cubierta! comanda el “deck boss”, sacamos unas bozas que usamos para amarrar el barco en los muelles, sujetamos las mas gruesas a la proa de la panga y el extremo lo aseguramos en las bitas del winche para mejor control, la idea era bajar el skife de manera lenta y no correr peligro de que se hundiera si la soltábamos intempestivamente, a una señal soltamos el pelícano de seguridad, de un solo golpe la panga se deslizó, se cimbró un poco pero las bozas soportaron el embate primero, poco a poco se fue soltando, lenta pero segura se deslizó completamente y sin contratiempos hasta estar completamente en el agua.

Charrúa en su puesto pateó el pedal de arranque y el skife rugió con fuerza, preparamos un cable de remolque a la proa seguidamente empezó a tirar del barco, nos encontrábamos alrededor de unas 30 o 40 millas al sur de la isla Boná ya en aguas panameñas, acondicionamos un sistema de poleas para bajar una de las lanchas y llevar suministros y recambio de personal al skife, Charrúa en modo de broma decía que el siendo capitán de la panga no iba a abandonar su barco hasta llegar a Panamá, el problema del agua persistía y el asistente de máquina insistía con una de las moto-bombas hasta que finalmente arrancó, eso fue una sensación de alivio, la tripulación trabajando en equipo unimos mangueras desde la maquina principal hasta la cubierta del parque de pesca y empezamos a bombear y el nivel descendió, llegó la mañana y con un poco mas de tranquilidad empezamos a pensar en comunicarnos.

Radio VHF , recuerdo haber metido mi cuchara y pedir que conectaran uno de los radios del puente a una de las baterías de las lanchas, sintonizamos la frecuencia de transmisión que usamos, me calcé uno de los “radio headset” y Pedro manipulaba el micrófono.

Lifeline

¡Uno, dos, tres, probando, ¿Me escuchas?

-Te escucho perfectamente, trata de ver si podemos captar alguna frecuencia, 3 o 4 de nosotros reunidos a la expectativa alrededor de la radio. Empieza a girar el dial, los ojos dilatados y saltando de frecuencia en frecuencia y de pronto escuchamos una voz de mujer.

– !Chuletaaa ¡ hermana me olvidé de comprar lotería! Cómprame el 36 , ya no me puedo mover hasta el fin de semana, hermana hazme el favor ¿Si?

– Seselja tomó y presionó con fuerza el micrófono, con desesperación.

– Señorita, señorita ¿Me escucha?esto es una emergencia, ¿Me escucha?, ¿Me escucha?, cambio!

Hubo un momento de silencio, pienso que la persona al otro lado se sintió sorprendida por el “impromptu” radial de un desconocido.

-Señorita, ¿Me escucha? , esto es una emergencia, este es atunero White Star, ¿Me escucha? cambio! Finalmente.

– Si, buenos días! responde la voz femenina en la radio, algunos de nosotros hicimos gestos de aprobación cerrando los puños en el aire.

-Gracias! Señorita ¿Dónde está usted, de donde me habla? Cambio!

– Le hablo de Taboguilla (esta isla está apenas a 2.5 millas de Taboga la isla mayor y centro poblado, la cual esta a unas 10 millas náuticas de Balboa).

-Señorita necesito que llame a la agencia PANACO, me escucha? Por alguna razón y a pesar de la distancia, se pudo establecer contacto con esta operadora de radio, a distancia no permitía llamar directamente a la agencia, la frecuencia de VHF apenas tenía un alcance de poco mas de 20 millas.

-Un momento señor le voy a pasar con el señor Zolezzi, en esos días operaba una fabrica de harina de pescado en la isla y a cargo de la cual estaba este señor de origen peruano y que al parecer conocía coincidentemente a Seselja.

– Hola Seselja, no te preocupes, voy a llamar de inmediato a PANACO para que ellos se comuniquen directamente contigo, al cabo de un rato recibimos confirmación de la agencia en mención, el Sr. Zolezzi nos servía de intermediario

White Star, White Star aquí PANACO buenos días, dígame su posición y en que le podemos ayudar, adelante!

– Estamos a 30 millas al oeste de Boná, seguimos avanzando lentamente con la panga remolcando, necesitamos que tengan un generador disponible para suministrarnos energía de tierra.

La preocupación ahora era por unas 500 TM de atún a bordo y que corrían peligro de echarse a perder.

 

 

Nautilus, en 1962 fue el barco mas grande de la flota.

 

 

Después del intercambio de información se despachó al Nautilus que había llegado ese mismo día a Balboa y estaba en el fondeadero, los tripulantes se alistaban y se acicalaban para salir a tierra cuando tuvieron que zarpar a nuestro rescate, al cabo de unas 4 horas llegó nuestro remolque, pasamos cables y ya cayendo la tarde llegamos a la zona de anclaje de Flamingo, donde un poderoso remolcador del puerto nos esperaba, de manera pronta nos arrimaron al muelle 8 donde un inmenso generador nos suministró energía para nuestra tranquilidad.

Vudú

Ese día no tuve guardia, así que pase la noche en casa de mi hermana, un poco antes de las 9 pm. Seselja me llamó.

– ¿La mujer de Tommy esta a barco todavía? Si aun esta a bordo respondí.

– Mmm le había dicho a Nick que no quería mujer a bordo, pero no me hizo caso

Pasamos alrededor de 10 días reparando los auxiliares antes de estar listos para proseguir el viaje, al cabo de un par de días el maquinista envió a su esposa de regreso a Costa Rica, vino un taxi y la llevó al aeropuerto.

Kurac, Jebem ti Boga ¿Está a barco todavía ? Así es respondí, por lo menos antes de salir la vi en el comedor, yo sabía y el no ocultaba su malestar por la presencia de una mujer en el barco, el era de esos marinos aferrados a supersticiones y creencias, como la de amarrar un atado de ajos en la proa, esparcir sal por el barco cuando la pesca se asola, no barrer de noche, no salir a pescar los viernes y creer que una mujer le da mala suerte a un barco, teniendo en cuenta lo que había sucedido en ese corto periodo, alimentaba aun mas su creencia. Prosiguiendo con la conversación me da una buena noticia.

-Calilo se te vamo a pagar $5 por tonelada, ¿ Ok? Hiciste un buen trabajo, Ok , gracias Seselja! gracias!

Yo había confiado mi propio desempeño y la muestra de esto era la plena aceptación por parte del capitán. Demás estaba decir que esa noche hice muchas multiplicaciones.

Al cabo de un par de días nos encontrábamos realizando algunos trabajos de mantenimiento en cubierta cuando llegó el capitán al muelle, la marea había bajado de manera muy pronunciada, en los muelles de Balboa en particular era muy notorio , así que había que tener extremo cuidado cuando se abordaba por el portalón.

Dobro jutro! Saluda Seselja, después de poner pie en la cubierta, se le notaba relajado y recién bañado, perfumado, relajado. Me llama a un lado y me preguntó de manera casi sigilosa, casi susurrando:

– ¿Dónde esta la tica? Refiriéndose a Iris la esposa de Tommy.

– Ya se fue, respondí, vino un auto ayer, sacaron sus maletas y la llevó al aeropuerto!

– No se de donde sacó una botella, aparentemente con agua bendita y empezó a esparcirla por la cubierta y la red.

-No vale mujer al barco, puta mare es mala suerte! Sonreía y produjo una risita de pequeña victoria, como si fuera un sacerdote esparció el agua bendita por todo el barco, por la cubierta, en el winche, en la red.

Supersticiones o costumbres que trascienden el tiempo, después de solo un mes mas de viaje nos ordenaron ir a Ponce en Puerto Rico a la enlatadora de National Packing a descargar, terminada esta, Seselja no seguiría mas en el White Star.

Dejé el barco junto a otros, Mañuco, José, Sydney, Chepillo viajamos a San Juan P.R , Miami y de allí volamos a Costa Rica a intentar seguir con nuestras vidas, volver a la normalidad de la vida común en tierra firme, atrás quedaba un sinfín de peripecias y experiencias, apenas era el año 1977 y la vida recién comenzaba para nosotros.

 

San Juan, Puerto Rico 1977

 

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CulturalDestacadasHistoria

Sharon B

Sharon B

Sharon B. No existe un registro conocido de la tragedia -hasta donde este servidor investigó- que sustente de manera estricta e histórica lo que usted va a leer sobre el Sharon B, este ejercicio tiene elementos de novela y hechos reales, si usted como lector encuentra algún detalle que no concuerda con su concepto de lo real, para mí no resultaría problema alguno en documentar parte de los hechos y con sumo gusto actualizar el relato, se requiere algún tipo de comprensión en el sentido de que el lector no espere que esto se ajuste estrictamente a la realidad, esto no es un documento histórico por lo consiguiente debe leerse como lo que es, una recreación de los hechos, varios de los personajes son ficticios, y algunos son o fueron reales, aunque no precisamente en espacio y tiempo como lo fueron algunos de los eventos alrededor del verdadero y trágico accidente.
Gracias por entenderlo así!

El Arribo

Es poco más de medio siglo, ya ha pasado algo más de 55 años desde que sucedió la desgracia, algunos viejos pescadores la recuerdan muy vagamente, otros la escucharon de boca de amigos y familiares, fue la noticia entre pescadores de antaño a lo largo de la costa norte, otros pescadores como yo la recordamos en la lejanía vaporosa de nuestra memorias con flashes intermitentes de los detalles, esta es una historia que intentaré narrar, perdonen si me equivoco, los años no pasan en vano, les iré contando lo que buenamente recuerdo.

Mi nombre es Gaetano Scaffidi pero siempre me han llamado Tano, mi madre cuenta que así me llamaba mi padre desde pequeño, él fue un inmigrante siciliano que llegó al Perú a principios de los años 30 del siglo pasado, emigró a Sudamérica una vez que Mussolini ascendió al poder, según contaba mi madre, mi padre lo detestaba en demasía, el egocentrismo, el culto a la personalidad y las ideas del Fascio muy contrarias a las socialistas que él adoptó hicieron inevitable que saliera de Italia antes de la Segunda Guerra Mundial, fueron casi 10 años de sumisión del pueblo italiano al delirio del Duce, 10 años fueron suficientes, dejó atrás a su familia en la pequeña villa de Campanella, la cual está al extremo noreste de la isla casi llegando al estrecho de Mesina, previamente ya había establecido un intercambio epistolar con un compatriota quien trabajaba en un colegio católico en el norte peruano. Este último le animó a emigrar.

Su primer paso fue viajar al este francés, allí se embarcó en Brest en la costa Bretona, en uno de los vapores de la desaparecida Grace Lines en la ruta a Panamá, esta hacía escala en Guayaquil, en el último tramo recaló en Paita a dejar carga y pasajeros y luego se dirigía hacía el Callao, aquí fue donde todo comenzó para mi.

 

Anuncios de la Línea Grace
Anuncios de la Línea Grace

 

Nota sobre la ruta de los vapores a Paita
Nota sobre la ruta de los vapores a Paita

 

Mi padre falleció cuando yo apenas tenía 4 años, tengo muy pocos recuerdos de él en esos primeros días de mi infancia, crecí y viví en Paita, en mi época de escolar dejé la secundaria y no andaba muy orientado, un primo me llevó a trabajar en carreteras por ruego de mi madre, a los 19 años ya era un experto dinamitero, usaba con destreza el teodolito y -por qué qué no decirlo- muy amoroso con todas las chicas entre Huaura y Pativilca; pero el destino no siempre lo dicta uno y el tramo de carretera llegó a su fin, mi primo dio fe de que algo me había reformado así que regrese al norte, mi prima Marietta había entablado amistad con un capitán portugués y por mediación de ella conseguí embarcarme en un “cañero”, me haría pescador a como diera lugar, nada tenía que hacer en las estrechas calles ni en el monótono ambiente porteño de los 50s.

Ya habían transcurrido unos 10 años desde esa primera vez, mientras absorto contemplo el reflejo de las luces que se extienden en las aguas tranquilas de la bahía, el aire frío y seco en los muelles de San Pedro son la combinación perfecta, es la imagen ideal de la calma, la serenidad del amanecer, al extremo del muelle 73 se destaca la silueta de un hombre de mediana edad, usa una colorida caña de pescar, al lado su caja de señuelos, intenta con paciencia pescar algo; pero sin éxito, lanza el sedal monótonamente una y otra vez, el disfrute del momento , del relajado ambiente quedan en mi retina, esto es casi una acuarela pienso mientras tomo el último sorbo del ralo café americano.

Regreso de vuelta a la cubierta del percudido cañero, San Pedro está a tiro de piedra de Long Beach, llegamos después de una larga, movida pero lenta travesía de más de 20 días, con salida desde Coishco hasta San Diego primero, a casi 4,000 millas náuticas de distancia, después de los trámites de aduana y migración nos trasladamos a San Pedro a unas 50 millas al Noreste, siempre a mi lado Pepe que apenas contaba con 19 años y si bien no era su primer viaje al extranjero, ya se sentía con más experiencia entre sus compañeros mayores.

Vientos de innovación soplaban en el ambiente de la pesca de atún, para entonces ya se había probado con éxito la combinación de redes sintéticas de nailon y el “power block”, los barcos de cerco en el ambiente pesquero norteamericano no eran nuevos, de hecho ya existían bolicheros pero el gran salto aún no se había dado, en 1955 Anthony Misetich fue quizás el primero en usar el invento creado por Mario Puratić (pronunciado o deletreado Puretich en inglés) en 1953.

Estimulado por el éxito del cerquero Anthony M con la nueva maniobra, Sun King el pequeño cañero americano con base en Perú, en Coishco para más exactitud y al mando de Larry Zuanich fue convertido a barco cerquero en 1957, por consiguiente fue el primer cañero norteamericano convertido a cerquero.

A consecuencia del éxito probado del Sun King y posteriormente del Southern Pacific de Lou Britto , se desató una serie de conversiones en la industria atunera norteamericana, en esos días se comisionó a un grupo de pescadores peruanos entre los que me encontraba este servidor, para llevar de vuelta desde Coishco al país del norte el cañero “Heroic” de propiedad del norteamericano de origen español Manuel Cintas, este cañero de aproximadamente unas 210 toneladas de capacidad y que había estado pescando en aguas peruanas, asumo que había cumplido su rol y tal vez sería parte de una conversión o sería reemplazado por un cerquero que llegara con la nueva modalidad de captura y mejor desempeño.

 

Heroic, propiedad de Manuel Cintas
Heroic, propiedad de Manuel Cintas
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Cultural

Un Paiteño de renombre, ninguna calle con su nombre

Puerto de Paita el siglo pasado

¿Cuándo nos dimos cuenta que habíamos llegado al limite?

¿Cuál sería ese preciso momento cuando una generación  descubre el instante, la epifanía que significa  encontrar su propio rumbo? A caminar y encontrar sus propios linderos, a descubrir en realidad quienes somos y cual es nuestro verdadero origen y rechazamos de plano cualquier intento de soliviantar nuestra propia identidad en aras de una genuflexión sin razón valedera, todo en aras  de favorecer lo foráneo, lo ajeno, sin relación, sin ligamen ni filial, ni cultural, menos histórico.

¿Cuándo los paiteños perdimos el rumbo de las cosas verdaderas por la propina barata de la adulación y lo ordinario?

Estas preguntas se las hacen muchos paiteños en el transcurrir de sus vidas, inmersos en la monotonía de la inercia de ver tomada siempre su comunidad por agentes externos que se ceban sobre nuestra provincia como ávidas aves rapaces, buscando  de repente trepar a costa de los demás en su afán de crecimiento político, pecuniario o quizás de prestigio a costa de nuestra desgracia.

La historia nos ha enseñado en mas de una oportunidad, que el hombre es por muchas veces el animal que tropieza con la misma piedra, en Paita eso es una costumbre que no se la podemos atribuir a quienes se dedican constantemente a estudiar la problemática, a señalar  con justa razón las precariedades de nuestro entorno  tanto político como social, las diferencias  abismales y la absoluta orfandad visionaria para encauzar a nuestra provincia por una senda integral de desarrollo.

Aquellos que piensen que el desarrollo es que les cobren por jardines cuando no tienen ni agua y continúan con el aplauso fácil, aquellos que se humillan promoviendo un nombre falaz y oprobioso para sus comunidades con el fin facilista de conseguir favores del poder de turno han provocado  lo que tenemos hoy como ciudad,  un laberinto  sin consistencia, desunida en lo ordinario y condenada a vivir de espalda a su legado histórico y valioso.

Siempre habrá personas que trascienden a este tipo de monologo y homogeneidad, son regularmente contestatarios y seguros, con claridad de pensamiento y convicción de ideas, hay muchas de estas personas que tal vez en apariencia no son relevantes pero  tienen una fuerza enorme en el don de la enseñanza, de la cultura, de los valores.

Son los maestros!

Los hay en el aula, en la vida, en el trabajo, en el quehacer diario, nos toca comentar sobre aquellos que  se han entregado a la noble tarea de edificar seres humanos y convertirlos en ciudadanos  firmes y convencidos.

!Que pasión cuando transmiten su escala de valores y ven como la semilla  va germinando su fruto en razón de su dedicación!

Hoy en Paita hemos visto una muestra fidedigna de lo que es impulsar a los jóvenes alumnos por el camino recto y correcto, buscando, auscultando y defendiendo  sus propias raíces, darle identidad a una ciudad que cada día tiene menos de Paita y mas de un tinglado carnavalesco.

Mas allá de la figura epónima de Grau, de los hermanos Cárcamo ¿Qué otro personaje conocemos los paiteños que lleven una calle con su nombre?, muy pocos por cierto, y hay que decirlo con voz clara y directa, esto siempre ha sido responsabilidad de las autoridades que haciendo caso omiso a la legalidad han permitido y casi de manera cómplice han dado su venia para el nombramiento tanto de calles, avenidas y asentamientos humanos con nombres que no corresponden repetimos ni al legado ni a la importancia que les corresponde como para tener ese honor.

¿Qué honor puede haber en el nombre de Alan García? Que cuando como bien se menciona, concesionó de manera oprobiosa nuestro Terminal Marítimo, que honor es tener un asentamiento humano con el nombre de una persona primero que aun esta viva y segundo que  se ha corroborado sinnúmero de delitos como la heredera de los Fujimoris, que honor hay en otorgarle el nombre de un asentamiento humano a políticos  neófitos y que estos mostrándose como tales ni siquiera tienen en decoro de denegar esa posibilidad o de rechazarla de pleno, también Luis Reymundo Dioses, y ahora este alcalde con nombre de personaje también.

El oprobio de un nombre

¿En que nos henos convertido? ¿Será acaso la mala fama de pedigüeños que tenemos, que para que nos regalen algo, para recibir favores  nombramos una calle o un A.A. H.H.?  ¿Necesitamos acaso para halagar a la autoridad de turno o a un político de paso?

Queremos saludar la iniciativa de la Institución Educativa Escade, quien de la mano con sus profesores Delcy Chinchay y Felipe Mejía Arcelles incentivan esta propuesta, cabe anotar que la ley existe y que se debe respetar y revertir el daño hecho hasta ahora. ¿Tendrán esa capacidad quienes son los que siempre nos condenan a lo mediocre y ordinario?  Aquellos para los que la cultura es una palabra que no cobra sentido en sus vidas, aquellos a los que resulta agradable el aplauso y los vítores baratos, esperemos que  si, por una sola vez puedan llevar a buen puerto una iniciativa que merece todo el respeto y apoyo de los paiteños verdaderos.

Repitamos esta frase convencidos de que el camino hacía nuestra propia identidad, debe darse en nuestras propias calles, con los nombres de nuestros predecesores y no de cualquier advenedizo aventurero.

Los nombres para toda una ciudad existen como los son los del héroe Noel Lastra,  Rudecindo Garrido, Luciano Castillo,  el pintor y escultor paiteño Luis F. Agurto Olaya, el renombrado tenor Luis Alva que brillara en la Scala de Milán, Ricardo Sánchez Garavito otro destacado pintor paiteño, Luis Enrique Ginocchio Feijoo, y así podríamos podemos remontarnos en la historia y encontrar  innumerables ejemplos que alimentarían nuestras calles con el espíritu y la esperanza de una provincia tan necesitada de cultura.

Tengamos confianza aún, que los hombres y mujeres de buena voluntad aún conviven con nosotros los paiteños de buena fe.

“Un Paiteño de renombre, ninguna calle con su nombre”

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Opinión

El Toril o la victoria de la inopia

El Toril Paita

El Toril hoy mas que nunca es noticia , pero no por la playa solamente sino por el muelle del cual tomó ese nombre,  originalmente nombrado así cuando se realizaba la descarga de ganado en pie a través de ese pequeño espigón. Administrado posteriormente por FRIPSA (Frigorificos Peruanos S.A) para la descarga de atún y pez espada  a mediados de los 50 hasta 1963 y para servicios de avituallamiento de la flota cañera de esos días.

Era un muelle operativo y que usaba la industria pesquera en su momento, una vez que las diferentes empresas dedicadas a este rubro abandonan la actividad, el espacio del espigón y las instalaciones afines caen en desuso y en abandono.

La playa colindante siempre fue una de las de mayor afluencia, por no decir la mas popular hasta que los “iluminados” de  las municipalidades de turno, favorecieron de forma contradictoria el uso de hormigón y estructuras de concreto en detrimento del esparcimiento de siempre.

Para nadie es un secreto esa práctica solapada de impulsar proyectos para beneficiarse económicamente de manera ilegal, restándole los espacios propicios a la población,  a eso también debemos sumarle el hecho de que,  con la instalación del Complejo Pesquero en la década de los 70 se eliminaron por completo las pequeñas playas al oeste de la ciudad. El esparcimiento veraniego de Paita quedó circunscrito solo a la playa del Toril y esta fue desmembrada sigilosamente y con intereses subalternos evidenciados al día de hoy.

El Toril y su clausura permanente es solamente una mas de las joyitas que van dejando las administraciones fallidas de la ciudad, por personajes sin la visión ni la capacidad para comprender las necesidades requeridas por una ciudad con características muy particulares y casi únicas como las de Paita.

En la administración de German Tay se realizó la “gran obra” de remodelación del malecón , obra que  casi a contra natura esconde, oculta, minimiza y le quita lo esencial, la contemplación  del mar  y de manera contradictoria inyecta construcciones ajenas al paisaje y que interrumpen la vista a la bahía.

La pérdida no es solo de monumentos históricos sino que esto produce que cada vez que sucede se le resta calidad de vida al ciudadano, espacios que no solo deben renovarse mas allá de su envejecimiento, sino como una política de evolucionar como ciudad.

Las renovaciones no son espontáneas ni naturales. No están motivadas, necesariamente por el “envejecimiento” de las estructuras. Toda renovación urbana, en cuanto transformación, requiere que alguien con capacidad para intervenir en la configuración urbana considere que toda o una parte ha quedado de algún modo obsoleta, siendo “necesario” reorganizarla. Es decir, toda renovación urbana se sustenta en “criterios” particulares que guían la acción en una dirección o proyecto también específico.
Arq. Jorge Eduardo Ma San Gómez

De una mirada al pasado: Paita en Blanco y Negro

Calidad de vida

Los que ya vestimos mas que pintar canas, somos testigos de un tiempo que de alguna manera ayudó a forjar una escala de valores considerable y valiosa para muchos paiteños, no así para otros subordinados del poder y la corrupción,  en estos temas la polarización es marcada entre los que creemos firmemente que  es necesario mejorar los espacios y hacer de nuestra ciudad un lugar pleno y armonioso, que nos de orgullo vivir en ella -y no renegar del mal aspecto y degradación- y la de aquellos, si la de los causantes, la de  aquellos que en el poder hablan y florean pero al final no aportan nada ni a nuestro patrimonio ciudadano ni a nuestra calidad de vida tan venida a menos.

Aun nos queda dos años para sacudirnos de el miasma entronado en el poder local, dos años que deben ser analizados con sapiencia, con detenimiento, agregarle los pasivos heredados de otras administraciones y  dejar de lado a cualquier aspirante mesiánico alentado por el dinero y el poder,  intentemos por una sola vez favorecer a algún proyecto político que ponga por delante al ser humano, con responsabilidad, que apunte no  a cambiar todo en ese corto periodo porque será imposible,  pero dejar sentadas las bases y la guía para otros que le sucederán, reconstruir Paita, recomponer la autoestima del paiteño no es ni será tarea fácil, pero si necesaria.

Reconstruir el Toril no es un asunto meramente de inversión en una obra más, es un asunto de orgullo , la desidia constante, la inopia es decir la indigencia mental de las autoridades  son y serán  siempre lesivas para nuestra identidad.

 

 

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Historia

Paita, primera compañía de bomberos del Perú, 160 aniversario

Primera compañía de bomberos del Perú

La gloriosa, histórica  y primera compañía de Bomberos del Perú

Fundada el 24 de noviembre de 1860, con el nombre “Compañía Contra Incendios por Grifos”, siendo su primer comandante Alejandro Blacker de nacionalidad británica.

El uniforme fue casaca roja, pantalón blanco y casco negro (en el caso de los que servían) , casco dorado (comandante) y casco plateado (oficiales).
El municipio de Paita ( cuando realmente funcionaba como tal), exigió que los propietarios de fincas paguen una contribución mensual para los implementos indispensables.

En 1908, nace la Banda de Músicos de los Bomberos; pero en 1912, la Compañía de Bomberos fue cerrada por problemas económicos.

En 1940, tras las gestiones de restauración emprendidas por el notable paiteño Manuel Serna, fue re-inaugurada el 07 de abril de 1940 tomando el nombre de “Compañía de Bomberos Paita N°1”.

En 1947 asume el Comandante Robespierre Colonna García, persona que supo sacar adelante la institución, llevando hoy su nombre.

Edificio histórico

Cabe agregar a esta nota que el lugar que acoge las instalaciones de la Compañía era parte de la Aduana original traída de Inglaterra y que se terminó de construir alrededor de 1860, este edificio era el almacén o “warehouse“, espacio auxiliar que servía como almacén, aun se puede observar la impresionante estructura de hierro colado y el escudo nacional que fue parte de las características solicitadas a la Bellhouse  de Manchester cuando fue encargada su construcción.

En 1955 se le declara “Benemérita Compañía Nacional de Bomberos Voluntarios Paita N°1”.

Paita tiene historia, los bomberos del Perú tienen Historia, tienen el orgullo de ser la Primera Compañía de Bomberos creada en el Perú, un 24 de Noviembre de 1860.

La historia es la Historia y esta no se puede cambiar (Brig. (r) Julio cesar Coz Vargas historiador del CGBVP).

Hoy, a pesar de su larga historia, luce abandonada; ningún empresario la apoya y las autoridades ni se preocupan por mejorar esta histórica compañía… ¿Sabías que sus uniforme están en pésimas condiciones? Una institución que te puede salvar la vida, hoy luce en total abandono y nadie se manifiesta.

FUENTE: “La memoria, el tiempo y los hombres de Paita” Luis Codarlupo Torres.

Extractos tomado del sitio: Paiteños con Orgullo

Ver debajo una galería de diversas imágenes históricas del cuerpo de bomberos de Paita

 

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DestacadasHistoriaMotivacionalPolítica

El embate democrático ganó

El embate democrático ganó

La convulsión política que devino en la destitución de Martin Vizcarra y la posterior y cuestionada ascensión de Manuel Merino detonó con marchas a lo largo y ancho del país, lamentablemente con pérdida de vidas, heridos, detenidos y aún desaparecidos. Finalmente el gobierno transitorio cayó.

Aquí las imágenes de lo acontecido a lo largo y ancho del país.

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Historia

Historia-Préstamo para el Terminal Marítimo de Paita en 1964

Firma del préstamo para el Terminal Marítimo de Paita

La firma

Ocasionalmente encontramos información relativa a hechos relacionados con Paita, pero que de alguna forma no han salido a la luz pública o no se les ha dado la relevancia o importancia que merece, investigando otro tema descubrí esta foto de un repositorio del World Bank, cuando se firmó el préstamo por parte del estado peruano y la organización del Banco Mundial.

Exportando algodónEl 22 de abril de 1964 el Banco Mundial otorgó un préstamo equivalente a $ 3,1 millones a Perú para la construcción de un nuevo puerto en Paita. Paita, el principal puerto del norte de Perú, entonces solo contaba con instalaciones de carga anticuadas e inadecuadas.

El nuevo puerto contaría con un muelle de aguas profundas capaz de manejar cuatro embarcaciones oceánicas simultáneamente. Acelerará el tiempo de respuesta de los barcos, reducirá sustancialmente los costos de transporte de carga, eliminará el largo transporte terrestre de ciertas mercancías destinadas al norte de Perú que ahora deben importarse a través del Callao a unas seiscientas millas al sur, y proporcionará el manejo eficiente de hasta tres veces el volumen actual de tráfico.

El Bank of America, Nueva York, Fidelity-Philadelphia Trust Company, Grace National Bank of New York y The Royal Bank of Canada Trust Company, Oficina de Nueva York están participando en el préstamo, sin la garantía del Banco Mundial, por un total de $ 160,000 .

Entre los presentes en la firma de los documentos del préstamo se encontraban, de izquierda a derecha: Su Excelencia Celso Pastor, Embajador de Perú en los Estados Unidos, y el Sr. Geoffrey M. Wilson, Vicepresidente del Banco Mundial.

Han pasado a la fecha 56 años de esa firma, mucha agua ha pasado debajo de los puentes, las instalaciones fueron concesionadas por el estado peruano por un periodo de 30 años, la infraestructura ha cambiado mejorando su capacidad operativa, lo que ha cambiado poco es el nivel de vida de los pobladores locales, Terminales Portuarios Euroandinos, es el actual concesionario del Puerto de Paita.

Desde el mes de setiembre se trabaja en la ampliación del muelle en 360 metros de largo, lo cual le permitirá recibir a embarcaciones de mayor tamaño. La ejecución de la obra, promovida por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), a través de la Autoridad Portuaria Nacional

Terminal Marítimo de Paita

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