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Los dinosaurios tramoyistas

Un lavado de manos nada higiénico

A esta hora ya se dio a conocer que el Tribunal Constitucional declaró improcedente la demanda competencial sobre la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente.

Claro están las  dos posiciones y enfoques diferentes a esta solicitud de dirimir o zanjar el asunto, hay miembros que piensan que es un hecho y no había nada que aclarar.

La posición de Blume es:

“no debe estar claro porque depende de cada situación” y constituye una “cláusula abierta que habilita al Congreso frente a diversas situaciones”.

Ledesma manifestó por lo contrario que:

“Hemos perdido la oportunidad histórica, como tribunal, de dejar una sentencia que deje huella en la labor de los congresistas cuando ejerzan el proceso de vacancia”

Los precedentes

Como entender el sentimiento de dos grupos de pensamiento tan opuestos sobre lo que ha sucedido en días recientes y lo que acontece en el día a día, esa polarización que hemos venido arrastrando a veces de manera sutil y como hoy de modo abierto y agresivo, unos que se dicen preclaros, impolutos, anti-corrupción pero que sin importarles el modo ni la forma irrumpen, quebrantan y aclaman una interrupción del orden constitucional amparados en la vaguedad del artículo 113.

Artículo 113 Vacancia de la Presidencia de la República
La Presidencia de la República vaca por:
1. Muerte del Presidente de la República.
2. Su permanente incapacidad moral o física, declarada por el Congreso.
3. Aceptación de su renuncia por el Congreso.
4. Salir del territorio nacional sin permiso del Congreso o no regresar a él dentro del plazo fijado. Y
5. Destitución, tras haber sido sancionado por alguna de las infracciones mencionadas en el artículo 117 de la Constitución.

Hay mucho en discusión, porque es clarísimo que lo que motivó esta vacancia no fueron los valores de decencia ni moralidad que los vacadores – no podían entonces- ni pueden ahora enarbolar en este momento. No los tienen.

Todo esto me recuerda las palabras de Don Miguel de Unamuno que quería mucho a Chile, y  refiriéndose al lema de ese país dijo cierta vez: “Lo que no me gusta es ese lema.
Qué es eso de por la razón o la fuerza? Por la razón y siempre por la razón”.

Usando a manera de ilustración el pensamiento de Unamuno y parafraseándolo, diríamos, entonces “Por la razón o por los votos”.
Qué es eso de por la razón o los votos? Por la razón y siempre por la razón”.

Era obvio y el tiempo o el TC  quizás en el siglo XXII demostrará de manera mas precisa la intención arbitraria de expulsar del cargo a Vizcarra, de vacarlo era la única opción, tenía que ser así y no de destituirlo, la declaración de vacancia era lo único que podía según sus planes sustentar sus intenciones. No podían destituirlo, los motivos de destitución no existían ni los podían producir.

Vimos bancadas incitadas tras bambalinas que convirtieron a congresistas neófitos en avezados azuzadores, “mechadores” en redes sociales, apoyándose en la prensa enemiga y en ese porcentaje reducido pero adverso al  gobierno. El “momentum” no se construye de la noche a la mañana, la orquestación y dirección era clara, solo aguardaban hasta que llegó la excusa, las ansias por tomar las riendas del ejecutivo no se contuvieron y como en un ataque de histeria colectiva culminaron con su plan, arrastrando a muchos en su “ingenuidad” política.

Los hechos pasados pusieron en evidencia no solo la preparación de estas acciones para perpetrar lo que posteriormente se consumó. Fue la premeditación y sedición, la “vendetta” pura, de otro lado la reacción de la población para muchos insospechada.

Era clara la  composición del grueso del parlamento, el cual  nos mostró una fotografía  de todas las tonalidades que  conformaban el claro oscuro de la política peruana representada allí, las sombras se impusieron momentáneamente.

Ántero Flores y hoy Hernando de Soto manifiestan tardíamente no haber previsto ni vislumbrado el poder de las marchas a pesar de las abundantes señales claras de lo que se avecinaba, justamente todas esas previsiones sobrepasaron sus capacidades analíticas, ante eso los que favorecían  la determinación del congreso en un principio de manera abierta y otros mas solapados,  se quitaron la mascarilla, se despacharon bajo la seguridad de su aparente victoria saludando profusa y calurosamente al nuevo inquilino de palacio, los enemigos de Vizcarra se explayaban en sus redes sociales, los organismos internacionales aguardaron ante lo flagrante de la medida.

 

¿Errores?

Muchos, mas de los que una situación sanitaria podía permitirse y soportar, con un ejecutivo que confrontaba ante la obvia falta de dialogo, obstaculización y consenso por parte del legislativo, el divorcio de un matrimonio nunca consumado se hacía cada vez mas evidente, hasta que llegó el día, no había nada mas que hacer el objetivo se había logrado, aplausos, llamadas de felicitación, abrazos entre asesores, tras la tramoya celebraciones calladas de las voces disonantes .

El próximo acto se desarrolló ante un publico invitado que nunca compró boletos para esa opereta. El problema se suscitó cuando ante el pobre y espurio libreto estos lanzaron tomates a los actores y el “pandemonium” se inició.

La protesta siempre menospreciada, subestimada y “terruqueada” fue el punto de inflexión, la violencia desmedida por parte de las fuerzas del orden, el aislamiento y parálisis del  gobierno de Merino, la premura entendible en la conformación un gabinete que a todas luces no respondía al concepto de ancha base.

No había nada que indicara algún tipo de cohesión o coherencia, lo endeble resaltaba. Todo era pegado con mocos “literalmente”.

La muerte se hizo presente y todo tomo otro cariz.

Al margen del desenlace, notamos como  otra porción de la población sectaria emergía poco a poco,  con la descalificación, con el insulto, con bulos y refritos, con su prensa emblemática y siempre achorada,  los portavoces del oscurantismo rasgándose las vestiduras, vimos a su máximo exponente en Martha Chávez espumando, convulsionando ante el fracaso de sus anhelos mas hondos.

Y tras intensas negociaciones surge la figura de Sagasti, por accidente, por casualidad, por lo que sea.

Sagasti es un problema para los políticos corruptos. Es una amenaza temporal para la amenaza permanente que ellos representan para todos nosotros. Y es una esperanza para este país golpeado por plagas de toda índole. Pero no nos engañemos. Nunca la gente votaría por el en una contienda. Porque no apesta, no engaña, no seduce. No paga. No compra. Por eso, de cuando en vez, necesitamos del destino, para curar heridas como país, con apariciones improbables, como Paniagua y Sagasti, cada veinte años.
Jorge Rochabrunt

Hay un pensamiento que reconoce los yerros y hasta las transgresiones, pero no se llama a equivocaciones o a eufemismos cuando se trata de señalar al corrupto y a sus intereses mezquinos, hay otra a quien poco le importa el medio siempre y cuando se llegue al fin planeado, no hacen política, ni ostentan valores ciudadanos como su bandera, al contrario los ocultan, son oportunistas, maledicentes, son aquellos que se envuelven con la bicolor cual Alfonsos Ugartes bambas.

Serán 8 meses hasta que termine el mandato de Don Francisco Sagasti,  fue el destino o acaso los hilos invisibles de la providencia que lo llevaron donde está,  observemos con detalle, con acuciosidad, con tino y hasta con desmedida atención pues sombras abyectas y oscuras se seguirán cerniendo sobre  nuestra siempre sempiterna frágil democracia, después habrá que cernir la paja del trigo, separar la cizaña de la buena semilla, pero advertido estamos.

Mientras hasta el 11 de abril, estaremos vigilantes de las estratagemas de una clase política que como los dinosaurios esperemos se extingan en algún momento.

 

Autor

  • Primer sitio web para CFC Micronesia, MiHost, Costa Rica, primer sitio web Munipaita 2003, desarrollo en CMS Mambo después Joomla, Xoops, Drupal actualmente WordPress. Padre, abuelo, Tico, Peruano, Paiteño, no tengo amigos corruptos ni populistas!

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